3 de febrero 2005 - 00:00

Para fans, buen retorno de Chucky

«El hijo de Chucky» («Seed of Chucky», EE.UU., 2004, habl. En inglés). Dir.: D. Mancini. Int.: J. Tilly, H. Spearritt, J. Waters, K. L. Castle.

La saga de Chucky, el muñeco maldito, ya va por su quinta parte, aunque en realidad esta nueva entrega está ligada directamente al film anterior, «La novia de Chucky», que le dio un tono distinto a la serie que venía interesando poco desde «Child's Play» de 1991, con el viejo Chucky soltero de antes que ya no atraía mucho al público.

La aparición de la novia, la muñeca Tiffany basada en Jennifer Tilly, le dio un giro especialmente original a la saga. Esta cualidad vuelve a darse con «El hijo de Chucky», donde la linda parejita del film anterior se encuentra con un hijo perdido, una especie de muñeco andrógino. Pero el hallazgo de este film es el delirante guión de «cine dentro del cine», con Jennifer Tilly encarnándose a sí misma de un modo irónico, descarnado e implacable pocas veces visto en Hollywood: la estrella clase B quiere adueñarse del papel de la Virgen María en un film alla Mel Gibson dirigido por el rapper Redman, seducido por la actriz para que no le de el papel a Julia Roberts.

En el medio de esta comedia negra con momentos brillantes, el director de culto John Waters se destaca como un paparazzi feliz de sus tomas de Tilly junto a enanos masturbatorios, lo que obviamente lo lleva a una muerte verdaderamente horrible, digna del realizador de films como «Pink Flamingos» y «Polyester».

Precisamente los asesinatos que comete Chucky y sus seres queridos en este film son particularmente creativos, y cierta decapitación llega a ser un hito del cine gore, que justifica por sí sola el precio de la entrada, al menos para los fans del género.

D.C.

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