ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

7 de septiembre 2007 - 00:00

Pavarotti: "Recuérdenme tan sólo como un cantante"

ver más
Luciano Pavarotti murió en la madrugada de ayer en su ciudad natal, Módena. En el medio, junto a sus compañeros de Los Tres Tenores, José Carreras y Plácido Domingo. Abajo, con Ricky Martin en un recital compartido. En los 90, Pavarotti también formó parte del star system del rock, el pop y la canción melódica.
Módena (ANSA, Reuters, Efe) - Luciano Pavarotti, fallecido a los 71 años en la madrugada de ayer en su villa de Módena, su ciudad natal, será sepultado mañana con todos los honores y la asistencia de figuras mundiales de la ópera, el espectáculo y la política. Sus funerales se celebrarán en la catedral de Módena.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El anuncio de su muerte fue difundido oficialmente en las primeras horas de ayer por su manager Terry Robson, en un comunicado. El tenor, que pidió ser recordado como «cantante de ópera», luchaba desde mediados del año pasado contra el cáncer de páncreas, por el que había sido sometido a una operación en NuevaYork. Pavarotti estuvo hospitalizado desde el 8 al 25 de agosto en el centro oncológico del policlínico de Módena, a causa de un estado febril y problemas respiratorios que lo habían afectado mientras pasaba sus vacaciones en Pésaro. Había pedido regresar a su casa de Módena para transcurrir allí la última etapa de su enfermedad.

Pavarotti fue asistido hasta último momento por su esposa, Nicoletta Mantovani, por Lorenza, Cristina y Giuliana, hijas de su matrimonio con Adua Veroni, y por los oncólogos que lo controlaban en su domicilio, donde se había preparado una habitación para atenderlo.

Seguramente conciente de su inminente fin, Pavarotti escribió hace varios meses en su sitio en Internet, como si rechazara honores por anticipado, «espero ser recordado tan sólo como un cantante de ópera, es decir como representante de una forma de arte que encontró su máxima expresión en mi país, y espero además que el amor por la ópera permanezca siempre de importancia central en mi vida. Afortunadamente la vida nos presenta momentos muy distintos, y con tantos predecesores míos, incluyendo el gran Caruso, amo la diversidad musical de temas escritos para voz de tenor».

  • Trayectoria

  • Nacido en Módena en octubre de 1935, Pavarotti hablaba de su voz como de un don. «Se lo debo todo a Dios y, sobre todo, a mi padre, que me dio la voz», declaró en 2001 a una revista. Panadero de Módena, Fernando Pavarotti, fallecido en 2002, poseía una voz de tenor con la que hubiera podido hacer una brillante carrera musical, según opinaba su hijo. Sin ambición ni formación, el padre se contentaba con cantar en las bodas y los entierros, pero fue siempre un modelo para Luciano.

    «Trato verdaderamente de guardar mi voz tal como es -como lo hace todavía mi padre-, no mayor de lo que es, con flexibilidad, ritmo y frescura», dijo. Alentado por su madre y contra la voluntad de su padre, Luciano cultivó su voz generosa con un profesor, el tenor Arrigo Pola, que le aportó rigor en el trabajo, adaptado a su formato de tenor lírico.

    Luciano Pavarotti sabía perfectamente que su principal riqueza era su voz, no su técnica ni sus sutilezas, y su manera alegre y generosa de ofrecerla al público.

    «Es verdad, no soy músico. No en profundidad. La partitura es una cosa, el canto es otra. Lo que se necesita es tener la música en la cabeza y cantar con el cuerpo», dijo al diario francés «Le Monde» en 1997. A raíz de su físico, Pavarotti no era el actor lírico más convincente. Pero la unión de su voz con algunos grandes papeles fue total. Su Pagliacci, su Duque de Mantua en el « Rigoletto» con Joan Sutherland y Sherril Milnes, son dos de las grabaciones más famosas de la segunda mitad del siglo XX en ópera.

    Debutó en 1961, a los 26 años, con sus primeros Rodolfo («La Boheme» de Puccini), Alfredo («La Traviata» de Verdi) y el Duque de Mantua de «Rigoletto» de Verdi y Riccardo («Un ballo in maschera» de Verdi). Pavarotti entró en la pequeña historia de la ópera con un récord de llamados a saludar (165 durante 67 minutos de aplausos, registrados en el Guiness Book) al terminar una representación de «L'elisir d'amore» de Donizetti, en Berlín en 1988.

    «En definitiva, la voz de Pavarotti es la verdadera voz del enamorado: su sonoridad intensa y sus agudos luminosos la tornan ardiente y brillante; su timbre y su suavidad natural la hacen emocionante y patética», escribió el musicólogo italiano Rodolfo Celletti, su más agudo analista.

    Su debut en Estados Unidos fue en febrero de 1965, en una producción de Miami con la ópera de Gaetano Donizetti, «Lucia di Lammermoor», junto a Joan Sutherland, el comienzo de lo que se convertiría en una sociedad histórica. En 1972, en la producción de Donizetti «La Fille du Regiment», Pavarotti cantó sin esfuerzo un aria que contenía nueve Dos de pecho. La audiencia ovacionó al tenor y desde entonces su reputación sobrepasó los confines de la ópera y la música clásica.

    En 1990, Pavarotti, junto con Plácido Domingo y José Carreras en el Mundial de Fútbol de Italia, presentaron clásicos de la ópera frente a una audiencia televisiva calculada en 800 millones de personas. Así nacieron Los Tres Tenores, cuyas grabaciones estuvieron durante años en los primeros puestos del ranking de ventas del mundo. Repitieron ese espectáculo, cuatro años después en el Mundial de Estados Unidos.

    Mientras la fama de Pavarotticomo gran estrella se diluía cuando tenía cerca de 60 años, su vida personal cambió rotundamente. Dejó a su esposa tras 37 años de matrimonio por su secretaria Nicoletta Mantovani, menor que sus tres hijas, con quien se casó tras un disputado divorcio. Las primeras fotos de su romance furtivo con Nicoletta alimentaron durante semanas las revistas de la prensa amarilla, y Pavarotti se convirtió en pasto de los paparazzi. En los años 90, el tenor fue parte del show internacional y fueron muy frecuentes sus escenarios compartidos con cantantes del más distinto pelaje, como Ricky Martin, Sting, las Spice Girls, o Mariah Carey.

  • Repercusiones

    Ayer, la Scala de Milán observó un minuto de silencio mientras los dos miembros restantes de los célebres Tres Tenores encabezaron un coro de homenajes de personalidades del mundo de la ópera, la política y el rock. En la Scala de Milán, donde actuó 140 veces en 28 años, todo el personal observó un minuto de silencio. «Con él, una era de esplendor del canto lírico pasa a la historia (...) afortunadamente las grabaciones testimoniarán siempre de su grandeza», declaró Stephane Lissner, director de la sala. «Siempre admiré la gloria divina de su voz, ese inconfundible timbre especial desde lo bajo hasta lo más alto del registro de un tenor», dijo Plácido Domingo. José Carreras afirmó que «los mejores recuerdos son los de la intimidad. Debemos acordarnos de él como del gran artista que era, un hombre de extraordinario carisma».

    El presidente estadounidense, George W. Bush, recordó que además de ser «uno de los cantantes de ópera más aclamados (...) Pavarotti fue también un gran militante de causas humanitarias, utilizando su magnífico talento para concentrar enormes niveles de apoyo a víctimas de tragedias en todo el mundo».

    «Algunos saben cantar ópera. Luciano Pavarotti era una ópera», afirmó Bono, de U2, con quien el tenor interpretó un dúo en «Miss Sarajevo» en 1995, para denunciar los sufrimientos del pueblo bosnio. El líder de Police, Sting, que también cantó con Pavarotti, añadió: «perdimos a un gran amigo y a una gran voz; el mundo es más pequeño sin este gran hombre».
  • Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias