Berlín (Enviada especial) - Del 8 al 18 de febrero, en pleno invierno, Berlin transforma la remozada zona de Potsdamer Platz en un gran despliegue de cine internacional. Para los grandes estudios norteamericanos, la Berlinale funciona como plataforma publicitaria para lanzar películas ya estrenadas en Estados Unidos y a las que la distribución europea ofrece nuevas posibilidades. Para el cine internacional, el certamen y su mercado anexo (que crece año a año) ofrecen posibilidades artísticas y comerciales a realizadores, productores y títulos que convergen a este bazar cinematográfico durante diez días de actividad frenética. El público local y los organizadores miden el éxito del festival no sólo a través de la oferta cinematográfica sino con la presencia de estrellas. Y ello significa, primordialmente, las que vienen de Hollywood. Miembro de jurado internacional, Gael García Bernal es el caso típico de quien profesionalmente se ha insertado -por la calidad de su trabajo y el impacto de películas como «Amores perros», «Diarios de motocicleta» y Babel - en el firmamento hollywoodense. Se lo ve por el festival, sencillo y asequible.
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A la conferencia de prensa donde se presentó al jurado, vino de traje y corbata y con una sonrisa espontánea dijo cosas sensatas sobre la profesión del actor, y en su caso, una carrera internacional.
En las secciones paralelas del festival se ofrecen muchas perlas y bastantes curiosidades. Una de ellas es «Dos días en Paris», debut cinematográfico de la actriz francesa Julie Delpy, decidida a saltar del otro lado de la cámara. Escrita, dirigida, producida e interpretada por ella, esta comedia de costumbres muestra los desastres que ocurren cuando una fotógrafa francesa que vive en Nueva York lleva a su novio -un neurótico escapado de los films de Woody Allen- a conocer a su familia salida de Mayo del 68. La película explora las relaciones sexuales liberadas contemporáneas, al mismo tiempo que ofrece una crítica al modo de ser francés, visto por Delpy que ahora vive en Estados Unidos. Encontrar una voz propia, saliéndose de la tutela de Woody Allen y Linklater no será tarea fácil. En otra atestada conferencia de prensa, la novel directora demostró que tiene la personalidad para poder hacerlo.
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