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21 de noviembre 2008 - 00:00

Pettoruti logra valor más alto para el arte argentino

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Si bien modesta a nivel internacional, la cifra de u$s 782.500 en que se subastó «El cantor» de Emilio Pettoruti es la más alta pagada por una obra argentina.
Anteanoche, en la sede neoyorquina de la casa Christie's, «El cantor», un arlequín de Emilio Pettoruti pintado en 1934 se vendió en el precio record para el arte argentino de 782.500 dólares. La cifra cumple con la estimación que oscilaba entre 700.000 y 900.000 dólares, aunque no se trata de un valor para celebrar, sobre todo si se tienen en cuanta los montos millonarios que se pagan por el arte impresionista y contemporáneo. El récord argentino deja al desnudo el desfase de las cotizaciones de nuestro arte, pero es un record al fin, logrado luego de unas jornadas nefastas para el mercado del arte internacional.

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Esa misma noche se vendió por 422.500 dólares, una pintura de Jorge de la Vega, «Billiken», realizada en 1968, durante la época Pop, y estimada entre 350.000 y 450.000 dólares. Por primera vez en la historia de las subasta neoyorquinas de arte latinoamericano que se iniciaron en 1977, la portada del catálogo ostenta la obra de un argentino, Pettoruti, y la contratapa está ilustrada con la pintura de De la Vega.

Virgilio Garza, a cargo del departamento de Arte Latinoamericano de Christie's, observó con optimismo que «a pesar de la situación financiera actual, vimos resultados positivos», y agregó que además de Pettoruti se alcanzaron precios records para los argentinos César Paternosto (u$s 74.500) y Roberto Aizenberg (u$s 134.500), con una activa clientela internacional de «coleccionistas astutos» que supo reconocer la excelencia y el mérito artístico. Los cuadros de Pettoruti y De la Vega no provenían de la Argentina y tampoco los compradores que -según informan-, proceden de Ucrania y de EE.UU.

La aparición de 33 artistas argentinos en la subasta no parece ser un hecho casual. Mientras las grandes firmas y las obras cumbre que logran movilizar los números del mercado desaparecieron de las ventas, acaso para esperar mejores tiempos, los argentinos ocuparon el frente de batalla junto a los brasileños y uruguayos.

La excepción fue un inmensoy bellísimo mural de Tamayo que la noche anterior se remató en Sotheby's. «América» se vendió por 6,8 millones de dólares cuando estaba estimado entre 7 y 9 millones, montos que sin duda se podrían haber superado en los buenos tiempos.

La expectativa de recaudación oscilaba entre 21 y 29 millones de dólares para esa noche y sólo se cosecharon 16,7. En Christie's los precios más altos fueron para Francisco Zuñiga (1,2 millón de dólares) y para un bronce de Botero (962.000 dólares) y en la primera noche se vendió 65% del total.

En suma, en medio de la peor tormenta que atraviesa el mercado internacional, con un ventas en vertiginosa caída y con el temor latente de que las obras queden sin comprador, la performance argentina no ha sido mala. Alguien, de algún lugar remoto del mundo, supo descubrir el atractivo de la pintura cubista de Pettoruti -que en la subasta compararon con un arlequín de Juan Gris-, y la gracia del estilo Pop de De la Vega, simultáneo al que surgió en Nueva York.

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