15 de noviembre 2005 - 00:00

"Renovar el tango es bueno, pero no copiar a Piazzolla"

Horacio Molina: «Hayexperiencias nuevas, comomezclar tango conelectrónica, que por ahorano pasan de eso:experimentos».
Horacio Molina: «Hay experiencias nuevas, como mezclar tango con electrónica, que por ahora no pasan de eso: experimentos».
Horacio Molina se ha instalado definitivamente en la categoría de cantante clásico de tango. Con una historia inicial ligada al bolero, hace tiempo ya que decidió volcarse a la música de Buenos Aires y es precisamente en ese terreno donde parece haber encontrado su mejor perfil. «Creo que estoy cantando bien» -dice en su diálogo con este diario. «Y creo que mejoré mucho en los últimos 20 o 25 años. Pero hay cosas que hice hace tiempo que las quemaría».

Sin medias tintas, Molina habla en relación al concierto que dará el próximo sábado 19 en el teatro ND/Ateneo para presentar su último trabajo «A pedido». «En la década del '70, cuando me fui a vivir a Europa, cambié mucho. Siempre canté dignamente, y siempre elegí buenas canciones, pero visto desde hoy no le creo al que era antes. Había encontrado un cierto oficio, pero estaba a 20% de mi potencial», reconoce.

Periodista:
¿Y el paso del tiempo no le juega en contra?

Horacio Molina: Los años se sienten en el cuerpo, en el cansancio, en un esfuerzo mayor. Pero la ventaja está, en mi caso, en haber encontrado un camino que me permitiera mostrar mejor mi sensibilidad sin perder mi estilo. Me llevó tiempo encontrar esta salida. Esto es en parte un proceso lógico de la vida y la experiencia; pero también la exigencia que me plantearon productores y profesores en Europa que me hicieron mirar la música de otra manera.

P.:
¿Cómo se siente, usted que en algún momento ha planteado una manera renovada de cantar el tango, frente a jóvenes que emulan a los cantores de los años '30 o '40?

H.M.: Eso tiene el valor de mostrar cómo fue el pasado. De todos modos, siempre me inclino más por la renovación; siempre y cuando no sea repetir una vez más lo que ya hizo Astor Piazzolla.


P.:
¿Le interesa entonces lo que sucede con el tango en relación con la electrónica?

H.M.: Hay cosas buenas y me gusta según cómo esté aplicada. Pero me parece que por ahora está en el terreno de la búsqueda. No más que eso.


P.:
¿Y cómo se ubica usted en el panorama actual del tango?

H.M.: No soy ni un dinosaurio ni un avanzado. Creo que encontré una manera atemporal de cantar; ni moderna ni antigua. Soy un porteño, nacido en Almagro, que vivió la mayor parte de su vida en Buenos Aires. De modo que, sin ser un tanguero acérrimo -de hecho, he estado muy ligado al jazz en mi juventud y sigo escuchando distintos tipos de música- mamé el tango en el aire. A la vez, como habitante de una ciudad cosmopolita, puedo disfrutar tanto de Troilo, de Gardel, de Goyeneche o de Fiorentino como del jazz, la música brasileña o la clásica. A lo mejor ya sería hora de dejar de lado las etiquetas. Cobián o Delfino, indudables tangueros, eran también conocedores de los repertorios internacionales y lo expresaron en su música.


P.:
¿La elección de un repertorio clásico para su nuevo disco, ¿significa que ha dejado de interesarse tanto con cosas nuevas?

H.M.: No, para nada. Hay muchas cosas, inclusive del pasado, que todavía no he grabado y estoy en deuda con algunos autores, inclusive conmigo mismo. Tengo cosas escritas pero siempre he sido pudoroso a la hora de mostrarlas. Por ejemplo, hay un tema que hicimos con Eladia Blázquez, «Lo vivido», que espero grabar en un disco próximo. Pero esta vez preferí hacer un compendio de esas canciones que me vienen acompañando desde hace tiempo y que siempre son las que quiere volver a escuchar la gente. Títulos como «Fuimos», «Flor de lino», «Nieblas del Riachuelo» no pasarán nunca de moda; y me parece inclusive que están mejor ahora que antes.


Entrevista de Ricardo Salton

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