El rey y la reina de esta historia también compiten en un juego demasiado peligroso y lleno de engaños, sólo que aquí éste termina resultando letal para sus propios hijos. El volumen cierra con dos obras cortas (de un solo acto) en las que el tema del amor da pie a graciosos enredos. «La bicicleta acuática» es un breve sketch cómico, en el que una mujer muy torpe y destrozona encuentra el amor donde menos lo esperaba. En cambio, «La gata que mira» cuenta con una estructura mucho más desarrollada y propone un ingenioso cruce de ficciones, protagonizado por un hombre y una mujer que en tren de resolver un ejercicio literario terminan formando parte de su propia fantasía.
Las 4 piezas referidas ponen de manifiesto la gran capacidad imaginativa de esta autora y también su habilidad para entretener al lector y ubicarlo muy cómodamente en fantasías, que si bien han sido creadas para la escena, se leen sin ningún esfuerzo gracias a la elocuencia de sus diálogos y al atractivo de sus peripecias.
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