De ahí la pluralidad de la situación actual, que se caracteriza por el cruce de retóricas. Entre los objetos más ligados al espacio humano, la silla desempeña un papel fundamental, tanto en el ámbito privado como en el público. Diseñadores, arquitectos y artistas han trabajado en torno a este objeto por el desafío que plantea en cuanto al uso cotidiano y su relación con la figura humana.
El paradigma del mueble asiento (butaca, taburete, silla apilable, sillón) es uno de los más ricos en formas y materiales posibles. De esta riqueza da cuenta el Museo Vitra de Diseño, de Alemania, de cuyo patrimonio expusimos en el Museo de Bellas Artes, una serie de miniaturas de los modelos clásicos en la historia de los asientos. La colección permitía un recorrido por las piezas más reconocidas, desde la Windsord Chair, diseñada a comienzos del siglo XVIII, pasando por la renovación que representó la posibilidad de curvar la madera, descubierta por los hermanos
Aunque podría pensarse que funcionalmente se trata de un objeto resuelto, este ícono cultural sigue incitando la creatividad de los buenos diseñadores.
Este intento tiene por fuerza implicar a lo artístico, a la problemática estética, como dominio de las formas y de lo individual, de la repetición no genérica, pues «sólo se repite lo único» (
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