San Rafael (Mendoza) - Aún no pudo traer a ningún realizador latinoamericano, pero el Festival Latinoamericano de Cine de San Rafael va mejorando. Por lo pronto, su segunda edición, que acaba de finalizar, no solo lució mejor organizada, sino que tuvo al menos a los legisladores de las respectivas comisiones de cultura de diez países, reunidos en acuerdos contra la piratería, una pincelada de política cuyana, y una agradable revaloración del cine propio.
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La pincelada la dio el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, que concurrió a promover la ley de cine de su provincia y destacar los avances de un formidable set de filmación, pero también arremetió, entre otras cosas, contra el Incaa. «Con el Incaa muchas veces nos llevamos mal simplemente porque nos llevamos mal. Creen que queremos reemplazarlo», dijo.
Más tarde, el diputado Jorge Coscia, ex presidente de ese organismo y ahora representante argentino en el Parlamento Cultural del Mercosur, comentó al respecto: «No dijo nada malo. Lo que no dijo es que San Luis puede dar créditos a la producción porque tiene el aval del Incaa, pero si las demás provincias siguieran su ejemplo, nos fundimos». Menos amablemente reaccionó el intendente sanrrafaelino, Omar Félix, frente a otras declaraciones de Rodríguez Saá, como cuando éste declaró «el peronismo está proscripto», o «seremos opositores a la concertación K», o «el pueblo mendocino dirá si está de acuerdo con su gobernador». «Lo invitamos a que hable de cine, no de política», se quejó el intendente ante la prensa.
También hubo debates de otra naturaleza, como el que se dio entre enólogos, bodegueros, vecinos y cineastas al término del documental «Mondovino» proyectado en una bodega. Extractamos algunas frases: «Los franceses acostumbramos tomar vinos añejados durante veinte años, acá ustedes tienen otros hábitos. Me molesta que tres personas impongan su propio gusto al resto del mundo». «Es una obra tendenciosa, Del Nuevo Mundo solo se ven unos pobres con economías de subsistencia». «Globalizados vs. tradicionalistas, comunes vs. varietales, chicos vs. grandes, ¿quién gana acá? No sé, la película sigue».
El dueño de casa, Valentín Bianchi, fue ecuánime: «El consumidor argentino tiene en su corazón el gusto que lo caracteriza. Pero nosotros, para exportar, debemos atender el gusto global que otros mercados van tomando. Mantenemos nuestro borgoña, y a la vez también producimos según las tendencias en boga. Cuando todavía andaban buscando terreno, Tim Mondavi (uno de los malos de la película) estuvo sentado acá mismo, negociando con mi padre. Yo hubiera querido que viniera. No le temo al riesgo de absorción. Al contrario, creo que una empresa grande prestigia el lugar donde se asienta, y eso es beneficioso para las más chicas».
Valga la aclaración, el subtítulo del festival es «Cine, música y vino», detalle que se expresó en visitas a bodegas, una etiqueta especial de La Abeja (la primera bodega que hubo en San Rafael, fundada en 1883), un concierto al aire libre de José Luis Castiñeira de Dios, orquesta y coro, un recital de rock, y otro de guitarras cuyanas, con la gente bailando cuecas en la calle tras haber visto una comedia criolla rodada en General Alvear en 1938.
Eso es lo que más gustó a la afición local: la presencia de producciones mendocinas, lo que (aludiendo a una expresión vitivinícola) ya se ha popularizado como Denominación de Origen Cine. La cosecha de este año tuvo cinco cortos, un largo documental, la copia nueva de «Alamos talados», el anticipo de un film de Néstor Lescovich enteramente rodado en San Rafael y alrededores, y la mencionada comedia, «La chacra de don Bautista», una pieza rescatada del olvido, que se proyectó en plena calle, nada menos que con la presencia de su protagonista Silvia Pérez, hoy de 88 años, larga y cariñosamente aplaudida por el público (sobre todo cuando, a mitad de la obra, se besa con el galán).
El festival cerró rindiendo homenaje a Ulises Dumont y a la familia Pauls (presentes, el productor Axel y sus hijos Gastón y Nicolás, quien horas antes ofreció un recital con parte de su grupo). AL cierre, se anunciaríanlos ganadores de las tres competencias en juego: mejor film nacional (34 candidatos), mejor latinoamericano (12) y mejor corto 32). Entre los favoritos, «Chile 672», «Bialet Massé», «A través de tus ojos», «Una estrella y dos cafés», «Monobloc», la chilenoargentina «Mi mejor enemigo», la mexicana «Batalla en el cielo», la boliviana «Lo más bonito y mis mejores años», y la argentino-paraguaya «Cándido López. Los campos de batalla».
Presentes, María Fernanda Callejón, María Vaner, Beatriz Spelzini, María Lorenzutti, Nahuel Pérez Biscayart, y varios directores, incluyendo al ex piloto Enrique Piñeyro, que aterrizó declarando «Lo único que mejoró en el aeropuerto de Mendoza es la confitería».
El único incidente de este festival ocurrió ayer de mañana. En un descanso, algunos políticos y periodistas fueron a hacer rafting por el rio Atuel. La senadora Vilma Ibarra se puso al mando de un gomón y (sin tocar el remo) al grito de «¡Vamos compañeros!» empezó a dar órdenes contradictorias. Resultado: chocaron una piedra y cuatro tripulantes se fueron al agua, entre ellos Mona Moncalvillo, que resultó salvada por un joven tandilense. A Vilma Ibarra, en cambio, no le pasó nada.
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