26 de septiembre 2008 - 00:00

Se juega hoy la suerte de la Argentina en San Sebastián

Inés Efrón y losrealizadores MartínCarranza y VictoriaGalardi, quepresentaron por laArgentina «Amorosasoledad».
Inés Efrón y los realizadores Martín Carranza y Victoria Galardi, que presentaron por la Argentina «Amorosa soledad».
San Sebastián - Bienvenida sorpresa: aunque tenga su gracia, «El camino», de Javier Fesser, es un dramático, tocante acercamiento al misterio de la fe, muy distinto de la sátira que casi todos esperaban del autor de «El milagro de P. Tinto» y «Mortadelo y Filemón». Igualmente puede haber quejas del Opus Dei, ya que el asunto tiene su polémica. En otro orden, también disfrutó buena recepción la argentina «El nido vacío», que hoy cierra oficialmente la competencia junto a «Bi mong» («Sueño»), de Kim Ki-duk. 

Otra argentina, «Amorosa soledad», de Carranza y Galardi, con Inés Efrón, cierra la sección Nuevos Directores, y otra más, «La sangre brota», de Pablo Fendrik, cierra Horizontes Latinos, donde «Leonera» es candidata firme junto a la deliciosa «Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo» (la intersección de dos calles donde vivía un asesino), de la mexicana Yulene Olaizola, ya premiada en el Bafici.

México también se ha lucido con una historia apacible, «Cosas insignificantes», de Andrea Martínez, otra estilo Jarmush, «Lake Tahoe», de Fernando Embecke, y una de ciencia-ficción, «Sleep Dealer», de Alex Rivera, donde los obreros no cruzan a EE.UU., simplemente les conectan sus sistemas nerviosos a una red de máquinas-robots que, ellas sí, están en el Primer Mundo. Otra de inmigrantes, «Norteado», de Rigoberto Pérez, ya se ganó todos los premios de Cine en Construcción (Industria, TVE, Casa de América), y el director lo festejó en el acto convidando una buena dosis de mezcal.

Aparecieron luego unos dulces de mazapán llamados tetitas de monja (que no debe asociarse con la conocida factura criolla), que acá varios proponen como opción frente al pochoclo en los cines. Y apareció, en el precioso Hotel María Victoria, Meryl Streep, Mamma Streep, que recibirá este viernes su premio Donostia a la Trayectoria, y presentará otra comedia del prolífico Jonathan Demme, «Rachel Getting Married».

¿Y qué películas pueden ganar? Falta por ver «Sueño» de Kim Ki-duk, que debido a un accidente de auto hará sus presentaciones vía satelital desde Corea. Por ahora sólo se sabe que la comedia de los Coen «Burn After Reading» va punteando el TCM del Público a las Perlas de Otros Festivales, y entre las destinadas al Premio del Jurado Joven se impone la irlandesa «Hunger», de S. McQueen, sobre la famosa huelga de hambre de la Mazel Prison 1981. ¿Pero en el certamen oficial? Salvo que el coreano dé el golpe, son principales candidatas «Aruitemo, aruitemo», «Genova», «Frozen River», y «Eid milad Laila», a las que acaban de agregarse «Maman est chez le coiffeur», pequeña delicia de Lea Pool, «El nido vacío», de nuestro Daniel Burman, que en cierta forma vino a recuperar el tono festivo y exquisito que dejó el primer día la de Woody Allen, y la de Fesser, «El camino»

Asunto bravo el que cuenta, inspirado en una chica que el Opus propone canonizar, porque según dicen murió «en olor de santidad». Enferma terminal, recibió el consuelo de la madre, una mujer muy dulce que, como se decía antes, la preparó a bien morir. «El plan de la madre parece terrorífico, pero a ellas les funciona, y eso me causa un respeto muy grande. No se puede entrar a lo bestia y decir 'eso de la religión no funciona', ¿qué ofreces a cambio?», comentó Fesser después de la presentación, agregando «Una de mis hijas es de esa misma edad, ¿cómo asistiría yo a una tragedia similar? Tuve necesidad de comprender, sin criticar. Lo único que critico es esa gente que se empeña en 'evangelizar' o 'vender' a los demás su punto de vista, sea para alabar a San Benito, hablar catalán, o pertenecer al Real Madrid».

Algunos le criticaron ciertos planos bastante fuertes. «Pero es que estamos hablando de la salud del cuerpo y la salud del alma. Si la obra es nítida cuando la madre enseña a su hija que el sufrimiento es un privilegio, para que pueda morir feliz y en paz, también debe ser nítida en lo otro. Y para mí lo más impresionante de la operación no es la sangre (en cine hemos aprendido trucos para no herir a nadie), sino el momento en que la enferma pierde la conciencia y se entrega al médico. Además, creo que la madre es el personaje más coherente de todos, y más humano, porque llegado el momento se tambalea como cualquiera de nosotros».

Y terminó: «Yo no indago en fechas, nombres ni colores, sino en sentimientos. Todos pensamos distinto, cada uno habla de amor y entiende el amor de una manera distinta, pero todos sentimos de igual modo».

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