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Se trata de un drama que parece no tener fin y cuyo escenario es una playa de grúas de San Justo donde desde hace más diez años se encuentra el mural, al aire libre y padeciendo los embates del tiempo. Los actores son, en primer lugar, quien asegura ser su propietario, la firma Dencanor, jaqueada por una causa judicial. Luego, los acreedores, que litigan por la titularidad de la pieza. Y en julio se sumó la Secretaría de Cultura con el objetivo expreso de velar por la integridad de una obra cumbre del arte latinoamericano. Además, el juez, que más allá de la sentencia que pudiera dictar y, ante el posible riesgo de deterioro, considera que el mural está sometido Informate más
Los argumentos de la recusación se basan en la defensa de la propiedad privada y alegan que
La cuestión se resolvería si la Comisión de Museos declarara Monumento Histórico el mural, pero ésta, por el contrario, recomendó vetar por decreto la declaración de bien patrimonial. También por decreto, la Comisión renovó ayer algunas de sus autoridades.
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