La relación madre-hija en otro severo examen

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Con puesta de Javier Daulte, la obra tiene a Gloria Carrá y a Marcelo Pozzi en el elenco.

Un juicio onírico en la cabeza de una mujer que acusa a su madre de haber enfermado y matado a su hermana. Ella quiere condenarla por lo que las hizo sufrir en la infancia, y busca castigo y perdón. De esto trata ¨El recurso de Amparo¨, escrita por Laura Oliva y dirigida por Javier Daulte, que se estrena este martes en el Centro Cultural 25 de mayo. La obra está protagonizada por Gloria Carrá, Magela Zanotta, Marcos Montes, Mónica Raiola, Marcelo Pozzi, Javier Niklison, Aymará Abramovich y Gerardo Serre. Carrá y Pozzi se conocieron hace más de veinte años en ¨Bésame mucho¨, y luego compartieron el equipo de ¨Estás ahí¨ y ¨La felicidad¨, todas de Daulte. Conversamos con los actores.

P.: ¿Cuál es el tema de la obra?

Gloria Carrá: De vínculos entre madres e hijas, de demonizar a la mujer que pone a su marido o amante por delante de sus hijos. Está contada desde varias miradas, la de una mujer abandonada y despechada que hace cosas que no debería, y de las hijas, que han sufrido el maltrato de su madre. Habla de la locura y tiene varios temas que me atraviesan como a muchos les pasará. Me toca muy de cerca y me lleva de la nariz. Quiero decir, cala tan hondo porque es un vínculo tan reconocible que me aflora el sentimiento, no repito palabras. De hecho una palabra puede ser la que detone la emoción.

Marcelo Pozzi: La maternidad y la fraternidad, el maltrato que se naturaliza en la infancia y de grande pone en cuestión. El juicio aporta diferentes puntos de vista y hace aflorar otro gran tema, cuál es la verdad. Yo encarno al fiscal, que quiere por todos los medios defender a la hija y condenar a la madre. Pero por convencimiento, no por oficio.

P.: ¿Qué metamorfosis hubo del texto de Oliva a la puesta de Daulte?

G.C.: Lo que toma Daulte crece, tiene sello propio y garantiza que algo sucederá. Por ejemplo agregó un minimusical que no estaba escrito pero es absolutamente necesario porque la obra es fuerte, tiene clima sensible y ese momento musical saca un poco de ahí. Daulte es un director que está presente y dirige, se supone que esto es una obviedad pero hay directores que no dirigen.

M.P.: Creo que la metamorfosis del papel al escenario tiene que ver también con que un personaje no crece solo sino que se alimenta de todos los demás. En estos casos con la potencia que tienen el personaje central y la hermana. También logramos amalgamar todos esos puntos de vista.

P.: ¿Cómo fue comenzar en pandemia y finalmente ensayar en este contexto de aforo al 70%?

G.C.: Es nuevo esto de ensayar con barbijos, el director desde la platea no nos escuchaba y nosotros tampoco. Pero le fuimos encontrando el ritmo. Fue un año y medio de poco trabajo, los actores sentimos la necesidad económica y física de poder salir, como cualquier trabajador. Fue bueno poner la cabeza en algo creativo, más allá de que siempre seguí con la música.

M.P.: Arrancar fue como cualquier tipo de emprendimiento en esta época, con incertidumbre y sabiendo que había que cortar si había fiebre o covid, y que había que suspender si era necesario. Ensayar en medio de esto nos hizo fuertes.

P.: ¿Cómo ve este momento de las artes escénicas?

G.C.: Fui al teatro por primera vez la semana pasada, y había muchísima gente, con aforo completo al 70%. Me puso contenta, porque de nuestro lado hay ganas y necesidad pero del público también. Es bueno que la gente quiera volver a conectar, es distracción y más que eso. Ojalá con la vacunación vuelva a moverse como antes, como cuando era normal.

M.P.: Están pasando cosas muy interesantes, estamos tratando de volver, como se puede. Es gratificante ver esas ganas del público, eso en la antigua normalidad no se percibía. Ahora, en otra normalidad, de valora más.

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