“En Bernarda Alba hay una metáfora del encierro y el aislamiento pero el de Lorca era un mundo brutal y rígido, que trae desgracia y tragedia. Creo que en el encierro hay que ser solidarios, piadosos y flexibles”, dice a este diario Vivi Tellas, que dirigió hace casi 20 años una recordada versión de “La casa de Bernarda Alba” con escenografía de Guillermo Kuitca inspirada en su instalación de “Las camitas”, y elenco compuesto por Elena Tasisto, Mirta Busnelli, María Onetto, Andrea Garrote, Carolina Fal, Muriel Santa Ana, Mariana Anghileri, Lucrecia Capello, Mausi Martínez, Nya Quesada, Livia Keppmann e Irene Grassi.
Dialogamos con Tellas, cuya versión en la sala Martín Coronado y sube mañana al streaming del San Martín. Para este año la creadora del biodrama proyectaba el estreno de “Bodas de sangre”, también junto a Kuitca, y actualmente piensan en alternativas para lanzarla en modalidad audiovisual.
P.: ¿Cómo fue su versión de esta clásico de Lorca?
Vivi Tellas: Elegí un elenco que además de actrices fueran mujeres con vidas intensas, luchadoras. Los clásicos son esas obras que se hicieron mucho, son versiones, son siempre textos hermosos que se pueden leer pero cuando pasamos al espacio y a la acción hay que preguntarse qué más se puede sumar. Bernarda, que siempre estuvo segura de lo que quería, en mi versión era ignorante. Ante la ignorancia, la gente en lugar de abrirse y buscar, se cierra y recurre a la violencia. La ignorancia trae violencia y así es como Bernarda encierra a sus cinco hijas porque no sabe qué hacer con ellas, que ya son grandes. Recordemos que la obra empieza el día después que muere su segundo marido.
P.: ¿Qué puede decir del equipo creativo y el proceso de ensayos?
V.T.: Fue la primera vez que hacía un texto de esa magnitud, Lorca, un poeta, un artista al que asesinaron por diferente. Todo lo que traía Lorca me interesaba y por su puesto ahí mi compañero de ruta Guillermo Kuitca, con su mundo pasional que transformó mi mundo y así la hicimos.
P.: ¿Se puede pensar en un paralelismo con el aislamiento actual?
V.T.: Lorca está siempre señalando la ignorancia, el qué dirán, la sociedad como mandato, el qué hacer, seguir una norma, la falta de libertad, es siempre alrededor de eso, con foco en las mujeres. Hay una metáfora del encierro y el aislamiento. El orgullo en ese punto trae desgracia y tragedia. Ser flexibles y comprensivos, dar tiempo, pensar todo de nuevo.
P.: ¿Qué opina de la experiencia del teatro vía streaming?
V.T.: Alberto Ure, uno de mis maestros, sostenía que el teatro tenía eso del momento compartido, se puede morir juntos en el teatro, decía, acaso un poco extremo. La experiencia se corre de lugar, todos repensamos cómo estar lo más cerca posible de ese riesgo de estar en vivo, lo que significa ese vértigo. Al streaming no lo llamaría teatro, es otra cosa que quizá no tiene nombre, es el teatro que podemos hacer ahora. Está la revalorización de la voz, del texto, pero estamos desorientados y hay desesperación. Así que las cosas que salen son desesperadas, es el grito del momento, cómo damos cuenta de lo que está pasando.
P.: ¿Está gestando algo nuevo en esta cuarentena?
V.T.: Además de las charlas, cursos, clases, talleres de biodrama, estábamos con el proyecto de “Bodas de sangre”, la otra obra de Lorca que hacíamos también con Kuitca y un elenco de 18 actores. Estamos reformulando y viendo si podemos hacer la previa, algo en esta modalidad. Es importante estar presentes. Lo más importante es estar conectados y sanos. Conectados con el arte, la música, el cine, el teatro, estar en la poesía. Eso nos va a salvar.
Dejá tu comentario