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Si bien el banco central ha prometido ser «mesurado» en cuanto al ritmo al que encarecerá el crédito, los inversores temen que pudiera acelerarlo ante los datos económicos recientes, que han revelado una tendencia inflacionaria mucho más potente de lo anticipado.
El pronóstico medio de un sondeo realizado la semana pasada predijo un alza de 0,4 por ciento en el índice general de los precios al consumidor y un avance de 0,2 por ciento en el índice estructural, que excluye los volátiles sectores de los alimentos y la energía. «Definitivamente sería visto de manera negativa por parte de los mercados si llegáramos a tener otra sorpresa alcista después de dos meses de lecturas muy sólidas en el índice estructural», dijo Steven Wieting, economista senior de Citigroup.
Aun así, subrayó que tal incremento no podría darse por hecho, dadas las fluctuaciones mensuales de los datos.
La Reserva Federal había argumentado que un débil mercado laboral y la baja inflación justificaban el que haya mantenido las tasas de interés oficiales a 1,00 por ciento, su nivel más bajo desde 1958.
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