20 de mayo 2011 - 07:57

Tonolec, la fusión entre música ancestral toba y electrónica

Diego Pérez y Charo Bogarín.
Diego Pérez y Charo Bogarín.
Charo Bogarín y Diego Pérez se conocieron en el año 2000, cuando ella transitaba los senderos del periodismo en Chaco y él vivía en Córdoba. En ese momento se unieron para dar vida a "Laboratorio Wav", grupo de pop electrónico que al ganar un concurso internacional viajó a Europa para mostrar su repertorio. De regreso, en plena crisis de 2001, los jóvenes músicos sufrieron el impacto de la situación nacional y se replantearon el estilo de arte que querían mostrar.

Así, y tras mucho tiempo de investigar e interactuar con la comunidad toba surgió Tonolec. Con tres discos editados desde 2005, la banda se convirtió en una marca registrada del nuevo folklore nacional: cantos ancestrales de esa comunidad indígena fusionados con electrónica. Pero no se trata simplemente de versiones remixadas, tal como ellos destacaron: es "un trabajo de integración" donde cada detalle está cuidadosamente presentado. La lengua nativa, la estética de sus shows y también la presencia de sus protagonistas no son (ni podrían ser) mera improvisación. Mantienen una estrecha relación con varias comunidades qom, a quienes en forma de coros o solistas invitan a cantar durante sus recitales e incluso ofician de traductores en canciones como "Cinco siglos igual", incluida en su último disco, "Los pasos labrados".

Periodista: ¿Cómo surge Tonolec?

Diego Pérez: Nosotros nos conocemos en el año 2000. Yo vivía en Córdoba y Charo trabajaba de periodista en Resistencia. Armamos un grupo y, al muy poco tiempo ganamos un concurso de MTV a nivel mundial. Fuimos a tocar a Europa y fue un torbellino. Llegamos a la Argentina en plena crisis de 2001 y ahí nos pasó algo que fue en sincro con la crisis del país: lo que hacíamos estaba bueno pero se podía hacer en cualquier lugar del mundo, no tenía mucho de nosotros ni del lugar donde nacimos y nos criamos. Empezamos a sentir que no nos llenaba todo eso y a buscar un poco más en el norte del país. Fue así que llegamos al primer tema del coro toba "Chelaalapi". A partir de allí empezamos a investigar y conocer y tomamos la decisión de profundizar en este camino. No quisimos remixar un canto toba y ponerle música electrónica sino hacer otro trabajo: ir, conocer las comunidades y hacer un trabajo integral de fusión entre la música ancestral toba y las nuevas tecnologías o lo contemporáneo.

P: ¿Cuál es su relación con la comunidad toba?

D. P: Todos esos años estuvimos viajando, conociendo diferentes comunidades, compartiendo escenarios. Siempre que podemos incluirlos dentro de un show lo hacemos porque venimos aprendiendo muchísimo de ellos y nos interesa transmitir lo que ellos tienen para comunicar.

P: ¿Cómo fue recibida su fusión por la comunidad qom?

Charo Bogarín: Culturalmente está establecido que ellos tienen una resistencia a mostrar sus cosas o a brindarse a los demás. Sin embargo, cuando empezamos con este trabajo a lo largo de los años nos dimos cuenta que es más un preconcepto que se tiene de ellos por algo que se observa, que es un proteccionismo sano que ellos hacen de su cultura, de su gente, del legado de sus ancestros. Si uno se acerca a ellos de manera respetuosa para hacer un trabajo que tenga un hilo conductor y continuidad en el tiempo, ellos son brindados. Tienen mucha más apertura que gente que los mira desde afuera. Desde afuera se cree que tienen que estar en una vitrina, que sus cantos ancestrales no deben ser tocados, lo cual es un concepto erróneo, porque si son una de las comunidades, junto a la mapuche, más numerosas en territorio sólo argentino es porque han tenido esta capacidad de ir adaptándose a los tiempos. Están ocupando puestos en el Gobierno, hay dos diputados qom y el Instituto del Indio en Chaco está comandado por gente qom.

P: ¿Cómo ven la situación de los pueblos originarios en Argentina?

D. P: La situación de los pueblos originarios es muy difícil desde hace más de cinco siglos. Nosotros tratamos siempre, desde lo artístico, de dar un mensaje. Los pueblos son importantes por lo que tienen, no por lo que no tienen. Nosotros somos los encargados de demostrar que hay un montón de cosas que se pueden llegar a perder, hay que ayudar a integrar y sostener. Nosotros apoyamos a las comunidades tobas en todo lo que se refiere a recuperar sus tierras, a tener su educación bilingüe y a toda esta serie de cosas que tienen que ver con su crecimiento y su integración a la sociedad, que todavía no se termina de dar.

P: ¿Fue difícil fusionar algo tan ancestral como es la música toba con la electrónica?

D. P: Sí, sobre todo porque nos planteamos integrar dos mundos y lograr algo nuevo. Llevó tiempo y procesos. Siempre pensamos lo importante que era la música para ellos. Fue una gran responsabilidad. Seguimos aprendiendo cosas, comparando, entendiendo, abriéndonos la cabeza.

P: ¿Les costó insertarse en el circuito, teniendo en cuenta que no se trata de un género comercial?

C. B: Sí. Cuando vinimos nos dimos cuenta de que había mucha gente haciendo música. Siempre pudimos conseguir managers, aunque después se iban porque no ganaban dinero con nosotros. Sin embargo, a partir de 2005, ya habíamos andado por algún festival y la gente mínimamente nos conocía. A partir del primer disco, que lanzamos nuestro primer disco de forma independiente, nos pudimos hacer un lugar en la escena del folklore no tradicional. En este momento podemos decir que estamos bien colocados en la escena del folklore y de la música en general. Siempre recibimos apoyo de la prensa, que es quien te da a conocer a la masa.

P: ¿Cuál es el público de Tonolec?

D. P: Tenemos un público muy heterogéneo en todo el país, madres, señoras, niños, de diferentes ámbitos sociales, lo cual para nosotros es alucinante. Desde la composición, nos planteamos que a pesar de la fusión que nosotros complejizamos, termine siendo un mensaje simple y austero, y de alguna manera eso hace que la gente lo pueda asimilar. La misma gente nos recomienda muchísimo.

P: La estética de sus shows refleja ampliamente a su música ¿Qué tienen en cuenta para lograrlo?

C.B: Primero tenemos en cuenta que sea una verdadera celebración, del arte y de la música. Tratamos de no descuidar detalles: dentro de eso va la indumentaria. No queremos caer en la cuestión trillada. Trabajamos en equipo, con gente de la Universidad de Palermo, generalmente estudiantes, que nos ofrecen prepararnos un diseño exclusivo y ahí arrancamos desde la idea. Yo no concibo salir al escenario sin unos "tacazos" y sin un postizo que tenga cola de caballo, telas, plumas. Tiene que ver con agasajar a quien te está mirando; no porque la música no se sostenga por sí misma sino porque lo que uno tiene que generar en el escenario le exige mucho más que eso. La idea es involucrar al público que nos está escuchando en esta especia de ritual que es el canto.

P: ¿Creen que actualmente la cultura es considerada una política de Estado?

C. B: Sí, absolutamente. Nos favorece mucho a nosotros pero debemos ser equitativos con los pares de otras disciplinas. El Gobierno Nacional nos convoca y nos lleva como bandera de la cuestión de los pueblos originarios. Es una política de Estado lo de los pueblos originarios y la identidad cultural, construida no desde el gaucho para acá sino desde el indio para acá.

D. P: La cultura está formando parte también de los movimientos políticos, no sólo en Argentina sino en Latinoamérica. No podés tener fuerza como pueblo si no tenés tu identidad bien arraigada. Pensamos que este procesos de aceptar todas las culturas que viven en este suelo es verdaderamente la esencia del argentino y del latinoamericano. Puede ser muy bueno para la política, porque la política vacía no sirve para nada.

Entrevista de Guadalupe Rivero

Tonolec se presenta este sábado 21 de mayo en el Club Atlético Fernández Fierro, Sánchez de Bustamante 764, a las 21:30.

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