8 de febrero 2008 - 00:00

Un triángulo inquietante

Dos de los celebrantes del bello e interesante espectáculode danza-teatro «El juego del elástico», creado y protagonizadopor integrantes del grupo «El Descueve».
Dos de los celebrantes del bello e interesante espectáculo de danza-teatro «El juego del elástico», creado y protagonizado por integrantes del grupo «El Descueve».
«El juego del elástico». Dir.: M. Bonard y M. Ucedo. Mús.: D. Vainer. Canción: D. Frenkel. Ilum.: A. Leroux. Esc.: C. Saubidet. Vest.: T. Wainfred. Int.: M. Bonard, M. Ucedo y T. Ruiz. (Centro Cultural de la Cooperación).

La nueva creación de Mayra Bonard y María Ucedo (ambas integrantes de «El Descueve», desde su fundación en 1990) es un trabajo donde una vez más recurren a la fusión del teatro y de la danza en un todo coherente y con estética propia. En «El juego del elástico» se asiste a las evoluciones de tres personajes que a través de la palabra y del movimiento elaboran un discurso fragmentario pero pleno de connotaciones.

El misterio rodea al triángulo. Un muelle sobre un río o un lago escenografía que no incluye ningún elemento superfluoes el marco donde los tres protagonistas inician una carrera en círculo.

Monólogos teatrales como el que desarrolla el hombre, en el que rompe una relación sentimental, aparentemente larga y conflictiva, se suma al juego del elástico en el que las dos mujeres compiten compulsivamente llegando, incluso, a la violencia. El fuerte erotismo entre los vértices del triángulo se pone de manifiesto en todo momento, haciendo de ese juego una metafóra de la elasticidadde los vínculos y de los logros de cada uno. Un diálogo muy peculiar del hombre con los genitales al desnudo de una de las mujeres agrega -a pesar de su vulgaridad- una instancia de humor cruel y desenfadado.

La estructura del espectáculoque aunque no es un producto de «El Descueve», posee rasgos comunes con la estética y la dinámica de ese grupo se basa en la concatenación de imágenes, algunas de rusticidad real y otras más bien oníricas o de una imaginación más febril.

Cuadros coreográficos de lenguaje contemporáneo de los tres celebrantes se conectan con secuencias de dramaturgia teatral en un cóctel en el que las pasiones, frustraciones y necesidades mutuas de afecto se evidencian nítidamente a lo largo de todo el desarrollo (90 minutos aproximadamente).

Un plato fuerte para los amantes de este tipo de danzateatro, algo hermético y surrealista, pero interesante, donde importan fundamentalmente los buenos trabajos de María Ucedo y de Mayra Bonard y, en menor medida, del español Toni Ruiz, enmarcados por música acorde de Diego Vainer. La canción de Diego Frenkel agrega un elemento simpático al desarrollo escénico, estupendamente iluminado, con cierto patetismo, por la capacidad técnica de Alejandro Leroux.

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