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13 de mayo 2025 - 14:31

Una diva de los años 30 inspira una novela premiada

Diálogo con la española Paloma Sánchez-Garnica, autora de "Victoria" (Premio Planeta), que se basa libremente en la vida de Hedy Lamarr, la primera actriz que hizo un desnudo en cine

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Paloma Sánchez-Garnica, autora española de la novela "Victoria".

Buscando huir del infierno de la Alemania de la posguerra, una mujer bella, inteligente, audaz, anhela irse a vivir con los suyos en el proclamado país de la libertad, pero no es eso lo que encuentra en los Estados Unidos. Drama, romance, espionaje y política se mezclan en “Victoria” (Planeta) de Paloma Sánchez-Garnica, novela ganadora del Premio Planeta 2024, dotado de un millón de euros. En su visita a Buenos Aires dialogamos con la escritora española.

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Periodista: Cuando hace cuatro años fue finalista del Premio Planeta, ¿se dijo no me vengan con 200.000 euros, que estoy para el millón? Ahora tuvo su "Victoria", y los conquistó.

Paloma Sánchez-Garnica: Con “Últimos días en Berlín” estuve a un voto. Sentí que debía volver a intentarlo. En aquella novela contaba de las consecuencias de la guerra a través de los ojos de las mujeres alemanas, de las berlinesas. Allí había tratado de las consecuencias del nazismo, el Holocausto, la violación de los derechos esenciales a los judíos, los semitas, eslavos y gitanos. El haber seguido a esas berlinesas me daba un predio. Me posicionaba para partir de ellas. Victoria Kiesler, su hermana Rebecca, y su hijita Hedy. Sobrevivientes del horror intentaron reconstruirse como seres humanos en un territorio deshumanizado. Un Berlín ocupado y dividido por los vencedores y donde los sobrevivientes alemanes eran abusados y criminalizados.

P.: Victoria busca sobrevivir y amparar a su hija y su hermana con el mísero sueldo que gana cantando en el cabaret Kassandra, busca otra cosa.

P.S-G.: Anhela ir a Estados Unidos, salir con Rebecca y Hedy de los padecimientos que viven. Victoria se sabe con capacidades de sobra, es bella, ambiciosa, inteligente, pero no se decide a escapar hacia la libertad. Hasta que un chantaje sin escrúpulos de los rusos le obligará a viajar sola a Estados Unidos.

P.: ¿Alguna mujer le sirvió de modelo para Victoria?

P.S-G.: Hedy Lamarr, mujer muy inteligente y audaz. Actriz, bailarina, pianista, científica. Hizo el primer desnudo en la película comercial “Éxtasis”, donde además mostraba la infidelidad de una mujer. Desarrolló los primeros pasos de lo que hoy es el WiFi, un tipo de lenguaje cifrado, la conducción radial de torpedos, entre otros inventos técnico científicos, que la llevarían a estar en el Salón de la Fama en Estados Unidos, luego de que allí le robaran los derechos de sus creaciones. Su nombre real era Hedwig Kiesler, por eso mi Victoria es Kiesler, y su hija es Hedy.

P.: Su novela es romántica…

P.S.G.: Ni solo romántica, ni solo de espionaje, ni solo histórica, eso menos. Victoria disfruta del amor incondicional de Robert Norton, un exagente del FBI, que guarda el dolor del asesinato de su hija y su hermana por el Ku Klux Klan, y que le ayudará a descubrir lo que hay tras la fachada democrática de su país.

P.: ¿Es una novela política?

P.S-G.: Tiene algo de política porque la política influye en nuestra forma de vivir. Nuestra vida está determinada por la política, y en la democracia los ciudadanos somos los que elegimos quien nos dirige. Cuando Hitler llegó al poder los arios no eran antisemitas. Los nazis usaron la radio para entrar en los hogares y volcar su ideología. Envenenaron a una población vulnerable. Eso nos puede ocurrir ahora con las redes sociales. Hay que prepararse, cribar y analizar la información. Edward Murrow, que tiene su momento en la novela, advirtió que “una nación de ovejas engendra un gobierno de lobos”.

P.: Las novelas, a través de la “certeza” de la ficción, nos pueden mostrar cómo se gestionan los sentimientos de acuerdo con la época que nos toca vivir”, se dice en su novela, que lo confirma tanto en el nazismo como en Estados Unidos.

P. S-G.: En la época en que Victoria entra en el país de la libertad, de la democracia, el más poderoso del mundo. El reino de esa felicidad que se ve en las películas. Y se encuentra que no solo había racismo, sino que estaba amparado por las leyes. Y eso fue hasta 1964, en que se aprueba la Ley de Derechos Civiles, en tiempos de Lyndon Johnson, quien luego hace entrar a los Estados Unidos en la Guerra de Vietnam.

P.: Victoria presencia la segregación racial, el macartismo y la caza de brujas, y llega a saber de un racismo que persiste en el tiempo y remite a los experimentos de Mengele y parece una ficción conspiranoica.

P.S.G.: Pero es real, absolutamente real. Trata de una sociedad que existió en la ciudad de Tuskegee, Alabama, a partir de 1934, con autorización del gobierno, Donde se inició un experimento usando hombres como cobayos para observar cómo se desarrolla la sífilis, lo que provoca la enfermedad y el resultado de los tratamientos que se aplicaban. Se eligieron 400 hombres negros, unos infectados y otros no. Se les dice que tienen mala sangre y los están tratando. Eso duró hasta 1947. En el Segundo Juicio de Núremberg se juzgó a médicos que habían hecho experimentos con los judíos en los campos de concentración, y se dictó el Código de Núremberg de protección a quienes entraran en un ensayo clínico, que deben dar su consentimiento y tener en claro a lo que se someten. Eso no se hizo con los 400 negros de Tuskegee. En 1969 un dirigente de sanidad le comenta a una periodista lo que seguía pasando. La noticia de un diario local pasa a la tapa de The New York Times, y abre una investigación en el Congreso de los Estados Unidos y recién en 1974 el supuesto estudio médico se paraliza. Unos veinte años después Bill Clinton pide perdón a los supervivientes y se los indemniza de algo que duró décadas, que esos cobayos humanos, de estar enfermos transmitieron su padecimiento a su mujer y a sus hijos.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

P.S.G.: Una nueva novela con la tranquilidad que me da el millón de euros. Cuando terminé “Victoria” ya estaba pensando en otra, que será la décima.

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