Carmen vuelve altanera y castiza, y destroza los pobres corazones de quienes bien la quieren. Su único solaz consiste en escuchar, en vivo, los gemidos amatorios de las parejas que le provee una ex compañera de escuela, ahora dedicada al sex business (y que, a diferencia de estos fríos profesionales, parece estar siempre en celo).
Cuando uno de los participantes de esas sesiones la atrae especialmente (
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