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7 de septiembre 2005 - 00:00

Visión cristiana de la economía

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Las consecuencias de esas mejoras económicas fueron reducción de la mortalidad infantil y de las enfermedades, hambrunas y demás catástrofes por las que atravesó la humanidad en su largo recorrido.Como consecuencia de que esa mejora económica no quedó en pocas manos, la esperanza de vida promedio creció de 24 años en la época de Cristo a los 66 años en la actualidad, con países con 81 años como Japón o Europa Occidental. Si esa mejora hubiera quedado en pocas manos, un pequeño grupo de elegidos duraría hasta los 90 años y el resto se moriría a los 24, pero no fue así y es algo que debe recordarse, pues el mundo parece olvidarlo o las ideologías quieren olvidarlo.

China, que siempre representó mas de 1/3 del producto mundial, al acelerarse el crecimiento del mundo occidental a partir de 1820 con aplicación de los conocimientos, siguió en su forma tradicional, cayó en producción y calidad de vida y llegó a representar sólo 5 % del producto mundial en 1950. Finalmente decidió cambiar y aplicar tecnología y capitales occidentales y con ese nuevo modelo está creciendo al 9 % anual promedio en los últimos 30 años y ya recuperó una parte de lo perdido pues representa ahora el 11% de la economía mundial. La pregunta de Ferreres es ¿podemos quedarnos fuera de las corrientes de modernización y atrasarnos permanentemente respecto del promedio mundial, como hicimos en los últimos 100 años por querer experimentar nuestras propias recetas, sin acudir a lo que da resultado económico en el mundo?

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