8 de marzo 2006 - 00:00

Wolfe echa los campus a una fallida hoguera

Luego de su novela sobre la corrupción sexual y etílica enlos campus universitarios, Tom Wolfe se propone escribirsobre las regiones que dominan los nuevos inmigrantes enEstados Unidos.
Luego de su novela sobre la corrupción sexual y etílica en los campus universitarios, Tom Wolfe se propone escribir sobre las regiones que dominan los nuevos inmigrantes en Estados Unidos.
Acaba de llegar a las librerías de nuestro país, «Soy Charlotte Simmons», la nueva novela del autor de «La hoguera de la vanidades», que fuera comentada elogiosamente por el presidente George W. Bush -que recomendó calurosamente su lectura- y, a la vez, recibió en Londres el ofensivo «Premio al relato sexual más perverso» que otorga anualmente la «Literary Rewiev». Según sostienen diversos críticos «Soy Charlotte Simmons» nació como una etapa más del enfrentamiento entre famosos escritores norteamericanos. Tom Wolfe (Thomas Kennerly Wolfe Jr., Richmond, Virginia, 1930), el dandy sureño siempre vestido de blanco, considerado uno de los grandes pioneros del «nuevo periodismo», es cuestionado tanto por su apoyo a Bush como por los durísimos sarcasmos que lanza sobre los intelectuales de su país («son tan ridículos y reaccionarios que su pensamiento no ha progresado desde 1945. Aquí un intelectual, como por ejemplo Chomsky, tiene que indignarse sobre algo. Como dijo Marshall McLuhan, la indignación moral es la estrategia adecuada para revestir de dignidad al idiota»).

Norman Mailer
sostiene que «Tom Wolfe es cualquier cosa menos un escritor», John Updike que «hace entretenimiento de masas, no literatura», y John Irving que «para empezar, no sabe construir personajes femeninos». Wolfe, a su vez, se refiere a ellos como «Curly, Larry y Moe, los tres chiflados de las letras», y les contesta que está preparando un Juramento Hipocrático para narradores, cuyo primer mandamiento es «entretener al lector, ayudarlo a pasar un momento agradable, como lo hizo la literatura inglesa y francesa decimonónica, como lo hizo Dickens».

Pero los dichos de sus famosos colegas a Wolfe no le resbalan. Sobre todo le molestó que sostuvieran que él no sabe construir personajes femeninos ni contar una historia desde esa perspectiva. «Soy Charlotte Simmons» es el fallido intento de tomarse revancha de esas acusaciones. Por primera vez una obra suya tiene a una mujer como protagonista. Por otra parte utiliza éste libro para concretar su proclamada intención de publicar «la gran novela americana de los campus universitarios».

• Aculturación

Para poder escribir «Soy Charlotte Simmons» ( historia de una pudorosa muchacha pueblerina, de 18 años, que cae gracias a una beca en la prestigiosa, selecta (y ficticia) universidad de Dupon, donde sólo hay anoréxicas y hedonistas, golden boys y glamourous girls, orgías, drogas, alcohol, y donde la más meritoria práctica estudiantil es el basket), Wolfe realizó durante cuatro años una intensa investigación por los campus. Entre otros, visitó los de Yale (donde él está doctorado), Harvard, Duke, Michigan y Alabama. Se aburrió noches enteras en reuniones de los estudiantes sin que, un escritor tan popular, que sale en diarios y hasta apareció en los «Los Simpson», que provoca acontecimientos cada vez que apareceuna nueva obra suya, fuerareconocido.

Wolfe
quiso ofrecer con ésta novela «un panorama de la vida universitaria en Estados Unidos. El aislamiento de los estudiantes de la realidad, su aculturación. Si en los años '60 se habló de revolución sexual, hoy en esos lugares se vive un verdadero carnaval sexual.»

Con su buscado perfil de escritor conservador, muchos quisieron ver en «Soy Chalotte Simmons» una denuncia del «suicidio intelectual que está llevando a cabo la élite universitaria» que en un futuro próximo deberá pasar a gobernar los Estados Unidos (el libro está dedicado a sus hijos, que son hoy universitarios). Los más críticos se encarnizaron sosteniendo que sólo pretendió provocar un escándalo con una «novela de iniciación (sexual)», pero que utilizó 900 páginas para quedarse en la superficie.

• Novelas de campus

Uno de los problemas que enfrentó Wolfe, a sus 75 años, es que el subgénero literario «novela de campus» ha sido demasiado explotado, fundamentalmente por la narrativa británica, por el cine y la televisión. Cuenta con obras notables como «Menos que cero», Bret Easton Ellis (autor de « American psycho»), «Generación X» y «Planeta Champú», de Douglas Coupland, o « Pensamientos secretos», de David Lodge, frente a las cuales su novela parece elemental, y menos divertida que cualquiera de las películas del ciclo «American Pie». Para la gran mayoría de los críticos literarios norteamericanos «Soy Chalotte Simmons» en ningún momento alcanza la calidad de su sátira de los yuppies de Wall Street de «La hoguera de las vanidades» ni la densidad de «Elegidos para la gloria» o «Todo un hombre».

«Lo peor», señala un crítico, «es que resulta irremediablemente previsible. El tema del estudiante al que se perdona su ignorancia porque es un deportista estrella que va a ir a la NBA está tan transitado como el de los desafueros de alcoba en los campus o las ' fraternidades' que los dominan». Claro, Wolfe cuenta con seguidores fieles, como el crítico de «Sunday Express», que escribió que ésta novela posee «un placer pirotécnico tan fascinate como 'La hoguera de las vanidades'».

Más allá de esos comentarios, es difícil no encontrar momentos sabrosos en la novela, diálogo atractivos, pasajes donde Tom Wolfe habla de modo interesante sobre temas de hoy, como la neurobiología. Pero la lectura, para un argentino, resulta perjudicada por la traducción al español de España. Buscando imitar el lenguaje de los jóvenes norteamericanos, los traductores ponen cosas como: «¿Pillas lo que digo? ¿Te crees que eres madero? Te hace la picha un lío. Saco la fusca, tío, la pongo en los morros. No tienes media hostia», donde cualquier intento de coloquialidad, escándalo o provocación desaparece.

M.S.

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