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1 de abril 2026 - 10:07

Cómo eran las fiestas con fentanilo y propofol robados del Hospital Italiano

La muerte de un residente reveló encuentros privados donde se usaban anestésicos con “supervisión” improvisada y alto riesgo para los participantes.

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La muerte de un residente reveló el uso ilegal de fármacos hospitalarios en fiestas privadas.

La muerte de un residente destapó una red de fiestas privadas en las que se utilizaban fármacos robados del Hospital Italiano, como propofol y fentanilo. La investigación judicial y administrativa avanza sobre encuentros donde se aplicaban estas drogas con dosificación improvisada y asistencia médica precaria.

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El punto de quiebre fue la muerte de Alejandro Salazar, residente del Hospital Rivadavia y vinculado también al Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. El 20 de febrero fue encontrado sin vida en un departamento de la calle Juncal al 4600.

En el lugar se hallaron frascos de propofol provenientes del Hospital Italiano, lo que activó una investigación interna en la institución y una denuncia judicial. A partir de ese hecho, comenzaron a surgir detalles sobre reuniones privadas donde se utilizaban estos medicamentos fuera del ámbito médico.

En el centro de la causa aparecen dos profesionales del hospital, que fueron apartados de sus cargos e imputados por la Justicia. Ambos fueron indagados en marzo por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera, y negaron los hechos.

fentanilo

Propofol y fentanilo eran administrados fuera del ámbito médico en encuentros clandestinos.

Cómo eran las fiestas de propofol

Según fuentes judiciales y hospitalarias, las reuniones (conocidas como “Fiesta del propofol”) se realizaban en espacios privados y tenían dos modalidades. Por un lado, encuentros de carácter sexual entre personas conocidas; por otro, experiencias ofrecidas a clientes que buscaban “viajes controlados”.

En ambos casos, se administraban dosis de propofol y fentanilo bajo una especie de supervisión médica informal. Siempre había alguien encargado de intervenir ante emergencias, incluso con un ambú, el dispositivo utilizado para asistencia respiratoria en casos de apnea.

Durante estos encuentros, también se utilizaban bombas de infusión para suministrar las drogas por vía intravenosa de manera constante, generando un estado de preanestesia. Sin embargo, el margen entre una dosis controlada y una letal era mínimo.

propofol

Los eventos eran conocidos como “fiestas del propofol” en ámbitos médicos.

Drogas de uso hospitalario y alto riesgo

El propofol y el fentanilo son medicamentos de uso exclusivo en entornos clínicos. No se venden en farmacias y llegan directamente a hospitales para ser utilizados en cirugías o sedaciones.

El director del Hospital Fernández, Carlos Damin, explicó que el propofol “es un anestésico que, en dosis controladas, produce sueño y sedación”, mientras que el fentanilo “tiene una potencia analgésica muy fuerte y genera deterioro del estado de conciencia”.

Ambos comparten una característica crítica: un rango terapéutico muy estrecho. Una leve variación en la cantidad administrada puede provocar depresión respiratoria o incluso la muerte.

Hospital Italiano1

El Hospital Italiano inició una investigación interna y denunció el hecho ante la Justicia.

Investigación y medidas del hospital

El Hospital Italiano reconoció el “robo de estupefacientes” en el área de anestesiología y aseguró haber tomado medidas inmediatas. Ninguno de los implicados continúa en funciones y se reforzaron los controles internos sobre el manejo de medicamentos.

Además, la institución trabaja junto a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para prevenir situaciones similares en otros centros de salud.

Por el momento, la causa judicial se centra en la figura de administración fraudulenta, que apunta a quienes, abusando de su rol, perjudican los recursos de la institución. El expediente no profundiza aún en la organización de las fiestas, pese a los indicios surgidos durante la investigación.

Qué es el propofol, la droga que habría usado el anestesista denunciado por ofrecer "viajes controlados"

El propofol es un anestésico de uso intravenoso que se emplea en hospitales para inducir y mantener la anestesia general, así como para sedar pacientes en procedimientos como cirugías, endoscopías o punciones. También se utiliza en terapia intensiva para personas con ventilación mecánica, ya que actúa sobre los neurotransmisores del cerebro y genera un estado de relajación profunda según la dosis administrada.

propofol

Un estudio de neurocientíficos del MIT explicó que este fármaco induce la inconsciencia al alterar el equilibrio entre estabilidad y excitabilidad del cerebro. En ese sentido, el investigador Earl K. Miller señaló que “el cerebro tiene que operar en este filo de navaja entre la excitabilidad y el caos”, y que el propofol modifica ese delicado funcionamiento.

En muchos casos, el propofol se combina con fentanilo, un opioide potente, para reforzar su efecto. Sin embargo, ambos pueden provocar depresión del sistema nervioso central y, en dosis elevadas, causar apnea o paro respiratorio. En entornos hospitalarios estos riesgos se controlan con asistencia respiratoria, pero fuera de ese contexto el peligro es extremo, ya que pequeñas variaciones pueden derivar en sobredosis, efectos adversos graves o muerte súbita.

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