El mercado cambiario volvió a mostrar una dinámica dividida: mientras el tipo de cambio oficial se mantiene contenido en torno a los $1.400, el dólar blue retomó la tendencia alcista y alcanzó máximos de casi tres semanas.
El dólar se sostiene en torno a $1.400, pero caen las reservas y el mercado mira al segundo semestre
El tipo de cambio oficial se mantiene estable pese a la presión sobre las reservas, mientras el dólar blue retoma la tendencia alcista. Analistas prevén calma en el corto plazo, pero advierten por un posible rebote hacia mitad de año.
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A cuánto cotiza el tipo de cambio hoy.
El billete informal cerró en $1.435 para la venta, tras subir por segunda rueda consecutiva, y amplió la brecha frente al mayorista al 2,8%. En paralelo, el dólar oficial mayorista finalizó en $1.396, sin lograr quebrar el umbral de los $1.400, en una jornada marcada por la volatilidad intradiaria.
En los segmentos financieros, el MEP operó en $1.419 y el contado con liquidación en torno a $1.467, consolidando un esquema cambiario con variaciones acotadas.
Presión sobre las reservas
La estabilidad cambiaria convive con un deterioro en las reservas internacionales. El Banco Central registró una caída cercana a los u$s871 millones en una sola jornada, explicada en gran parte por pagos a organismos internacionales como el BID y el BIRF.
Si bien la autoridad monetaria logró compras por u$s50 millones en el mercado oficial, no alcanzaron para compensar las salidas. De esta manera, las reservas brutas descendieron a u$s44.788 millones, mientras que las netas continúan en terreno negativo.
Aun así, el tipo de cambio se mantiene contenido gracias a dos factores clave: tasas en pesos elevadas que desalientan la dolarización y una oferta sostenida de divisas, impulsada por exportaciones y financiamiento externo.
El actual equilibrio cambiario se sostiene en un contexto de fuerte ingreso de dólares, tanto por el agro como por el sector energético, que comienza a ganar protagonismo en la oferta de divisas.
Además, el frente fiscal aporta previsibilidad: el Sector Público Nacional registró en febrero un superávit financiero de $144.421 millones, en un escenario de ajuste del gasto y caída real de la recaudación.
Sin embargo, la combinación de inflación en torno al 3% mensual y un tipo de cambio prácticamente estable empieza a generar apreciación real del peso, un factor que el mercado sigue de cerca.
Las proyecciones de corto plazo coinciden en que el tipo de cambio se mantendría estable o incluso con leve sesgo bajista en los próximos meses, impulsado por la liquidación de la cosecha gruesa.
Distintos analistas estiman que el dólar oficial podría ubicarse cerca de los $1.400 hasta mitad de año, en un escenario donde la oferta de divisas seguiría siendo elevada. Sin embargo, hacia el segundo semestre aparecen señales de alerta. La estacionalidad juega en contra: cae la oferta del agro y, al mismo tiempo, disminuye la demanda de pesos.
En ese contexto, el mercado comienza a anticipar un eventual rebote del tipo de cambio, con estimaciones de suba nominal de entre 15% y 20% hacia fin de año, aunque todavía por debajo de la inflación proyectada.
Estrategia: ¿Del carry al dólar?
Con este telón de fondo, crece la discusión sobre el posicionamiento de cartera. Tras un primer trimestre marcado por el carry trade en pesos, algunos analistas comienzan a recomendar una rotación gradual hacia activos dolarizados.
La lógica es aprovechar un tipo de cambio que luce relativamente barato en términos reales, pero sin resignar rendimiento, a través de instrumentos en dólares.
A más largo plazo, la visión es más estructural: con una macroeconomía más ordenada y sectores como el agro y la energía traccionando exportaciones, el tipo de cambio real tendería a ubicarse en niveles más bajos que en el pasado.
En ese marco, la estabilidad actual podría extenderse en el corto plazo, pero el verdadero test para el dólar llegará en la segunda mitad del año.



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