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24 de junio 2026 - 14:09

El oro cae con fuerza y amaga con perforar los u$s4.000 por primera vez desde 2025

Tras perder más de un 25% desde sus máximos de enero, el metal perforó el piso de los u$s4.000. Grandes entidades como ING, Goldman Sachs y Deutsche Bank recortaron sus proyecciones arrastradas por la firmeza del dólar y la política de tasas de la Fed.

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Fin del rally: el oro perforó el soporte clave de los u$s4.000 por onza tras acumular una caída superior al 25% desde sus máximos históricos de enero.

Imagen de Tung Lam en Pixabay

El oro cayó por primera vez desde noviembre de 2025 debajo de los u$s4.000 y sigue perdiendo terreno después del rally que lo llevó a máximos históricos a comienzos de este año, mientras los inversionistas reajustan sus expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos y los principales bancos de Wall Street reducen sus proyecciones para el metal.

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La caída refleja un cambio en la narrativa que impulsó el rally del oro. Las tensiones geopolíticas y las compras de bancos centrales continúan presentes, pero los inversores han puestos sus ojos hacia la evolución de la política monetaria estadounidense, el comportamiento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y la fortaleza del dólar.

Desde el máximo histórico de u$s5.417,21 alcanzado a finales de enero, el oro acumula una caída superior al 25% y el precio spot se negocia en torno a los u$s3.997,21 por onza. Posteriormente, rompió el piso de los u$s4.000 y cotizó sobre los u$s3.999,99.

Ewa Manthey, estratega de commodities de ING, afirmó que "la corrección del activo se ha vuelto cada vez más difícil de ignorar”. Y agregó que “el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro, la fortaleza del dólar estadounidense y la menor demanda de los inversores han lastrado el mercado”.

ING recorta sus estimaciones

La contundencia del ajuste obligó a la entidad neerlandesa a recalibrar sus proyecciones para el mercado de materias primas. Desde el banco advierten que los factores de presión que afectaron la cotización del metal en los últimos meses exhiben una persistencia mayor a la anticipada originalmente.

Manthey aseveró que “seguimos creyendo que los factores estructurales que respaldan al oro permanecen intactos, aunque el camino al alza probablemente será más lento y más volátil de lo que esperábamos anteriormente”.

ING redujo sus previsiones para el tercer trimestre de 2026 a u$s4.300 por onza, frente a los u$s4.850 estimados previamente. Para el cuarto trimestre, la expectativa pasó de u$s5.000 a u$s4.600 por onza.

Detrás de esa revisión aparece un cambio en las expectativas sobre las tasas de interés. Tras la última reunión la Reserva Federal, los mercados retrasaron las previsiones de flexibilización monetaria, impulsando los rendimientos de los bonos del Tesoro y fortaleciendo al dólar. Ambos factores suelen restar atractivo al oro, porque aumentan el costo de oportunidad de mantener un activo que no genera rendimiento.

En ese sentido, Manthey aseguró que “el principal impulsor detrás de la reciente caída del oro ha sido una importante reevaluación de las expectativas sobre las tasas de interés”. El banco también destacó que las tensiones geopolíticas no han generado los flujos de refugio observados en episodios anteriores de incertidumbre.

A la presión derivada de los tipos de interés se suma una menor participación de los inversionistas financieros. ING destacó que las tenencias globales de ETF respaldados por oro se ubican alrededor de un 1,5% por debajo de los niveles con los que comenzaron el año, después de una ola de toma de ganancias que revirtió parte de las entradas registradas durante el rally inicial.

Deutsche Bank y Goldman también rebajaron su precio

La revisión de ING coincide con la visión presentada por Deutsche Bank y Goldman Sachs, que identifican a la Reserva Federal como el principal factor detrás de la corrección del metal.

Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, sostiene que la relación que había vinculado al oro con los precios de la energía perdió relevancia durante los últimos meses. Hsueh indicó que “la vinculación del oro con las expectativas sobre la Fed fue más persistentemente y ganó la partida frente a unos precios del petróleo más bajos”.

Ese cambio resulta relevante porque modifica la variable que el mercado observa para determinar la dirección del oro. La atención pasó de las tensiones energéticas y geopolíticas hacia la posibilidad de que la inflación obligue a mantener una política monetaria más restrictiva durante más tiempo.

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