A pesar del cierre del Estrecho de Ormuz, la suba del petróleo y el aumento de los temores a un escenario de estanflación global, las bolsas internacionales continúan operando cerca de máximos históricos. Para Goldman Sachs, la principal explicación detrás de esa resiliencia sigue siendo una: las ganancias corporativas mantienen un crecimiento sólido y continúan sosteniendo el apetito por riesgo.
En un informe encabezado por el estratega Peter Oppenheimer, el banco señaló que el crecimiento nominal del PBI global alcanzaría este año el 5,9%, por encima del 4,7% registrado en 2025, un contexto que sigue favoreciendo la expansión de utilidades empresariales incluso en medio de un entorno geopolítico más adverso.
“El crecimiento de ganancias sigue siendo robusto”, resumió Goldman, al explicar por qué los inversores mantienen posiciones en renta variable pese a la creciente incertidumbre internacional.
Tecnología y energía, los motores del rally
Según el banco estadounidense, el avance de las acciones está siendo impulsado principalmente por los sectores tecnológico y energético, dos segmentos que concentran buena parte de las revisiones positivas de ganancias para los próximos años.
Las proyecciones de consenso para las ganancias por acción del S&P 500 en 2026 y 2027 fueron revisadas al alza en ocho puntos porcentuales desde comienzos de año, impulsadas por mayores expectativas de inversión vinculada a inteligencia artificial y por el incremento en los precios de la energía tras la escalada geopolítica en Medio Oriente.
Goldman advirtió, sin embargo, que el rally continúa altamente concentrado. El S&P 500 acumula una suba cercana al 10% en lo que va de 2026 y aproximadamente el 85% de ese rendimiento proviene de empresas vinculadas a tecnología, medios y telecomunicaciones.
En paralelo, mercados directamente beneficiados por el auge global de los semiconductores, como Corea del Sur, muestran un desempeño aún más fuerte: la bolsa surcoreana acumula una suba cercana al 80% en el año.
Crecen las señales de alerta
Aunque el escenario de mercado continúa siendo favorable, Goldman Sachs comenzó a detectar señales crecientes de sobreoptimismo entre los inversores. El banco indicó que su Indicador de Apetito por Riesgo superó el nivel de 1,1 la semana pasada, ubicándose en el percentil 99 desde 1991, una señal históricamente asociada con mercados excesivamente optimistas.
Al mismo tiempo, el volumen de operaciones minoristas aumentó 28% desde mediados de abril, reflejando una participación cada vez más agresiva de inversores individuales.
En paralelo, las primas de riesgo accionarias continúan comprimiéndose mientras los rendimientos de los bonos soberanos siguen escalando, una combinación que empieza a generar preocupación en Wall Street.
Según Goldman, si las disrupciones petroleras continúan durante la segunda mitad del año y las expectativas de inflación siguen aumentando, existe un riesgo real de una corrección en los mercados accionarios.
goldman sachs
Según Goldman, si las disrupciones petroleras continúan durante la segunda mitad del año, las acciones pueden corregir
El foco ahora está en los bonos
Para el banco, uno de los principales riesgos hacia adelante ya no pasa únicamente por el petróleo o la geopolítica, sino por el comportamiento del mercado de deuda global.
Goldman destacó que el aumento de las necesidades de financiamiento de los gobiernos está empujando al alza los rendimientos de largo plazo en distintos países, endureciendo las condiciones financieras internacionales.
Ese movimiento, sostienen los estrategas, podría terminar afectando las valuaciones bursátiles, especialmente en un contexto donde las acciones ya operan con múltiplos exigentes y elevados niveles de optimismo.
En otras palabras, mientras las ganancias corporativas continúen sorprendiendo al alza, el mercado todavía encuentra argumentos para sostener el rally. Pero el aumento de tasas, el petróleo caro y una eventual desaceleración económica podrían convertirse en el principal límite para las bolsas globales durante los próximos meses.