La morosidad del crédito privado encontró un freno en agosto dentro del sistema bancario, tras alcanzar los niveles más altos en dos décadas. La irregularidad total se mantuvo en 7,7%, mientras que entre las familias bajó marginalmente de 12,9% a 12,8%. El panorama fue muy distinto fuera de los bancos: la mora de los hogares con entidades no financieras volvió a subir por 21° mes consecutivo y alcanzó un récord de 33,9%.
Los datos surgen de un informe de 1816, elaborado a partir de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU). La consultora aclaró que se trata de una estimación previa al Informe de Bancos del BCRA correspondiente a agosto, que se conocerá recién a fines de octubre.
Vale remarcar que el comportamiento fue diferente entre hogares y compañías. Mientras la mora familiar cedió 0,1 punto porcentual, la irregularidad de las empresas avanzó de 3,6% a 3,8%.
De todos modos, el dato agregado mostró una estabilización. La mora privada prácticamente no se movió durante los cuatro meses comprendidos entre mayo y agosto. El contraste con menos de dos años atrás sigue siendo importante. En octubre de 2024, la irregularidad total alcanzaba apenas el 1,5%, con un 2,5% para las familias y un 0,7% para las empresas.
Una señal que no aparecía desde marzo de 2024
La mejora marginal de agosto tuvo, además, una particularidad. Según 1816, los saldos en mora de las familias cayeron en términos reales, algo que no ocurría desde marzo de 2024.
El dato cobra relevancia porque la tasa de morosidad surge de comparar el monto de los créditos irregulares contra el financiamiento total. Es decir, en agosto la leve mejora no se explicó únicamente por un cambio en el denominador, sino también por una reducción real de los saldos impagos.
Sin embargo, la foto no fue homogénea entre bancos: la irregularidad de las familias aumentó en 17 de las 30 principales entidades financieras, medidas por su volumen de préstamos a hogares, indicó 1816.
Familias refinanciaron más de $2,7 billones
Uno de los datos más significativos del informe aparece en las refinanciaciones. En agosto, el saldo refinanciado alcanzó el 3,8% del crédito total a las familias y el 0,8% del financiamiento a empresas, nuevos máximos para ambas series.
En el caso de los hogares, las deudas refinanciadas ya superan los $2,7 billones. Para 1816, este proceso debería contribuir a una reducción de los ratios de morosidad durante los próximos meses.
Sin embargo, el efecto no es inmediato. De acuerdo con las normas de clasificación de deudores citadas por 1816, una persona en Situación 3, con atrasos de entre 90 y 180 días, tarda al menos dos meses en dejar de ser considerada morosa. Para alguien en Situación 4, con atrasos de entre 180 días y un año, el período mínimo es de cinco meses; y para quien está en Situación 5, con más de un año de atraso, asciende a ocho meses.
Hay otra señal que apunta hacia una eventual moderación. El porcentaje de deuda bancaria clasificada en Situación 2 -atrasos de hasta 90 días que todavía no se consideran irregulares- cayó al 2,7%, su menor nivel desde agosto de 2025. Precisamente, el pico de deuda en Situación 2 se había registrado en agosto del año pasado. El informe destaca que, en otros episodios, esos máximos antecedieron los picos de morosidad. La mora propiamente dicha comprende las situaciones 3, 4 y 5.
Pese a esas señales, 1816 advirtió que la velocidad con la que pueda retroceder la mora dependerá de la recuperación del crédito, ya que el stock de financiamiento constituye el denominador del indicador.
En ese punto, la dinámica todavía luce débil. El stock de préstamos en pesos al sector privado, medido en términos reales, se encuentra prácticamente en el mismo nivel que en julio de 2025, cuando el Gobierno eliminó las LEFI. El informe destacó la “débil performance” de los préstamos durante los últimos 15 meses.
La consultora también marcó como un factor para seguir de cerca la evolución de las tasas. Según el reporte, el salto hasta el 20% anual de la tasa forward en dólares entre un AO27 y un AO28 constituye una “clara luz amarilla”. “A la larga esa tasa en dólares deberá caer o las tasas en pesos (que tienen como base el 20% que paga BCRA en REPO) subir”, señaló 1816.
La otra cara: la mora trepó al 33,9% fuera de las entidades financieras
La estabilización observada en las entidades financieras contrasta con lo que ocurre fuera de ese segmento. Entre las entidades no financieras (fintechs, billeteras virtuales, o cadenas comerciales), la mora de las familias volvió a subir por 21° mes consecutivo y alcanzó el 33,9%, desde el 33,69% previo.
El deterioro cobra mayor relevancia al compararlo con el sistema financiero tradicional: mientras que entre las familias la irregularidad con entidades financieras se ubicó en 12,8%, en las no financieras llegó al 33,9%, una diferencia superior a los 21 puntos porcentuales.
De todos modos, este segmento tiene un peso menor dentro del financiamiento total: las entidades no financieras explican aproximadamente el 17% del crédito a los hogares, al considerar conjuntamente ambos universos.