Durante los últimos días se conoció que un consorcio de 21 bancos internacionales — entre los que se incluyen Bank of America, Citi, Goldman Sachs, Santander, BBVA — se unieron para formar una companía que emita una stablecoin a partir del próximo año. Se trata de la tercera iniciativa de este estilo que se conoció durante el último tiempo y un cambio respecto al enfoque que habían adoptado las instituciones financieras tradicionales respecto a las stablecoins.
Dos meses antes, un consorcio de 140 empresas (entre ellas Visa, Mastercard y Google) había presentado su propia iniciativa, Open USD, mientras que en Europa un grupo de 37 entidades avanza con un proyecto similar llamado Qivalis. De esta manera, al mercado de stablecoins, hoy dominado ampliamente por Tether (USDT) y Circle (USDC), empiezan a asomarse una nueva generación de competidores provenientes de la banca tradicional.
El director del Centro de Finanzas Alternativas de la UCA, Ignacio Carballo, explicó a Ámbito que el ingreso de los grandes bancos a ese sector del mercado cripto es consecuencia de una maduración de la normativa a nivel internacional sobre el tema, al destacar la Ley Genius en EEUU y la Ley Mica en la Unión Europea. "Esto anima a los grandes 'players' a hacer algo que vienen adelantando y que se viene analizando hace mucho tiempo", afirmó.
De manera similar, el referente de Cardano en Argentina, Lucas Macchiavelli, señaló a este medio que esos últimos anuncios muestran que "los jugadores grandes ya hicieron su jugada". En este sentido, afirmó que el ecosistema cripto "forzó una evolución dentro del mercado financiero a la fuerza, como una suerte de revolución, algo que hasta hace pocos años era imposible de pensar".
El experto afirmó que el ecosistema "influyó con los valores cripto de trazabilidad y una tecnología que trabaje las 24 horas sin fronteras". Sin embargo, también reconoció que "gran parte de la innovación que esperaba del ecosistema cripto no se ha podido todavía validar", como es el caso de la descentralización. "Hemos podido impactar el sistema tradicional, pero no es un sistema tradicional tan diferente", agregó.
La oportunidad para los bancos
A principios de este año, los grandes bancos que operan en EEUU se opusieron a la aprobación de la Ley Clarity en el Congreso norteamericano, al argumentar que los beneficios que otorgaban los exchanges a los tenedores de stablecoins eran muy superiores a los que el sistema financiero tradicional podía otorgar. Eso podría generar un riesgo para la intermediación financiera, ya que si los clientes norteamericanos cambiaban sus dólares por stablecoins, los bancos perderían capacidad para otorgar créditos.
"Los bancos aún pueden estar preocupados por los riesgos que presentan las stablecoin en general, especialmente aquellas emitidas por entidades con cargas regulatorias mucho más ligeras", planteó Martin Chorzempa, economista del Peterson Institute of Internacional Economics (PIIE) a Ámbito, uno de los think tanks estadounidenses que señaló ese riesgo.
Sin embargo, planteó que las instituciones financieras tradicionales "ven un riesgo aún mayor en no participar si estas (stablecoins) se popularizan". Por ejemplo, USDT maneja un volumen diario de u$s57 billones. Ninguna otra criptomoneda, ni siquiera Bitcoin — con u$s32 billones —, tiene esos números. Por su parte, USDC tiene un volumen u$s16 billones, y se ubica en tercer lugar.
A pesar de que existen una decenas de stablecoins, el grueso del mercado es dominado por solo dos: USDT y USDC.
Chorzempa señaló que uno los atractivos para los bancos es que "quien emite la stablecoin obtiene los intereses de los activos que la respaldan", como son los bonos del Tesoro de EEUU. "La mayoría de las stablecoins no pagan directamente a los tenedores, por lo que los emisores pueden quedarse con una buena parte (de esos intereses)".
Y agregó que "si los clientes comienzan a exigir el uso de stablecoins en las transacciones, los bancos aún pueden ganar dinero con ellas en lugar de perder los depósitos por completo y entregar este 'flotante' a Circle o Tether".
Rafael de Ambrosi, CEO de Twin, plataforma que provee infraestructura blockchain a empresas, explicó a Ámbito que "los bancos se están adaptando y moviendo hacia donde se mueve el capital". En este sentido, señaló que si bien este movimiento de capital, "pega directo a su capacidad de préstamo", lanzar su propia stablecoin "es la forma de quedarse con el dinero, pero hacerlo programable en blockchain".
Carballo llegó a una conclusión similar: "Una stablecoin tiene por detrás un dólar y ese dólar está puesto en el Tesoro norteamericano y ahí una rentabilidad por esa reserva. Es un poco la evolución natural".
Riesgos y competencias
El economista de la UCA comentó que el uso de stablecoins "es mucho más eficiente en corredores exóticos", debido a que en "los corredores muy evolucionados", el movimiento de dinero "es casi inmediato". Destacó que los bancos pueden disputarle el terreno a Circle y Tether "principalmente a nivel institucional y el corporativo", aunque dudó de que fuera a ocurrir a nivel minorista. "Tampoco creo que vaya a ser un reemplazo inmediato", comentó.
El economista afirmó que los bancos tienen algunas ventajas, como, por ejemplo, "la distribución y la confianza que ya tienen", además "pueden generar modelos de incentivos cruzados porque ofrecen un montón de otros servicios".
De manera similar, Ambrosi señaló a este medio que en trading, exchanges y DeFi, Tether y Circle "ya tienen una porción grande del mercado y los usuarios están acostumbrados a operar con ellas".
Y afirmó que el terreno donde los bancos tienen una oportunidad enorme es otro: "Pagos mayoristas, liquidación de activos tokenizados y transacciones institucionales, negocios donde el cliente necesita compliance robusto, gobernanza y una contraparte con la que ya tiene una relación bancaria de años".
Carballo sostuvo que una stablecoin con escala bancaria "no es equivalente a que un organismo privado imprima dólares", por lo que no debería impactar sobre la liquidez global, "pero puede cambiar la calidad y la estabilidad de los fondos". Sin embargo, sí existe la posibilidad de que impacte mediante "canales indirectos".
Y explicó: "Van a facilitar los pagos y eso puede aumentar la velocidad de circulación. Si el dinero se mueve más rápido, en teoría podría presionar los precios, si es que no hay una oferta que acompañe".
Por su parte, Chorzempa señaló a este medio que "si las stablecoins realmente despegan, existe un riesgo, sobre todo para los bancos fuera de EEUU, de que sus depósitos se retiren y se dirijan a los mayores emisores de esos activos".