Howard Marks, copresidente de Oaktree Capital Management, y gurú financiero que logró predecir la crisis de la burbuja puntocom y la gran recesión del 2008, dijo que "este es el mayor giro estructural desde la Segunda Guerra Mundial". Sobre las posibles consecuencias a futuro, el especialista advirtió que, más allá de una posible suba de la inflación, el mayor riesgo de la guerra comercial es que el dólar pierda su estatus como moneda de reserva global.
El importante inversor antes de hacer esas predicciones advirtió que, durante un período de 25 años, el costo de los bienes duraderos en Estados Unidos se redujo un 40% en términos reales, lo que ayudó a mantener la inflación bajo control y permitió el acceso a productos a precios bajos para toda la población.
"Eso mantuvo la inflación bajo control. Hizo que los bienes estuvieran disponibles a bajo precio para todos los estadounidenses. Si no tenemos comercio mundial, no tenemos ese beneficio. Los aranceles están diseñados para incentivar la producción nacional. Pero ¿quién podría imaginar que la mayoría de los productos producidos en Estados Unidos serían tan baratos como los que vienen del extranjero? En otras palabras, costarían más", prosiguió su análisis.
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Para este experto, el bienestar mundial se maximiza cuando cada país hace lo que hace mejor y más barato, y luego lo vende a los países que lo necesitan, quienes hacen otras cosas y las venden a otras personas.
"Así es como funciona el comercio. La buena noticia es que los italianos hacen la pasta y los suizos los relojes. Pero si detenemos el comercio mundial y los suizos tienen que hacer su propia pasta y los italianos sus propios relojes, el mundo probablemente —bueno, quizás se podría decir que la gente de ambos países— estará un poco peor. De eso es de lo que estamos hablando", agregó.
Aunque Marks no lo dijo explícitamente, perder el estatus de moneda de reserva implicaría que Estados Unidos tendría serias dificultades para afrontar su deuda. Actualmente, la demanda de bonos del Tesoro a nivel global le permite al gobierno estadounidense tomar deuda a tasas relativamente bajas.
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