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3 de junio 2026 - 11:48

A 11 años de Ni Una Menos: el femicidio de Agostina Vega expone las deudas pendientes en políticas de género

El asesinato de la adolescente de 14 años en Córdoba evidenció la falta de abordaje desde el Estado en los casos de violencia por cuestión de género. Además, volvió a colocar la discusión en el centro de la escena.

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Se cumplen 11 años del primer Ni Una Menos.

UNR

Once años después de aquella movilización que desbordó las plazas argentinas bajo la consigna Ni Una Menos, el reclamo contra la violencia de género vuelve a ocupar las calles. Esta vez, gran parte de las demandas encuentran un punto de condensación en el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, un caso que repercute transversalmente en todos los sectores.

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La desaparición de la joven el 23 de mayo y el hallazgo de su cuerpo una semana después generaron conmoción nacional. La investigación determinó que murió por asfixia mecánica y que posteriormente fue desmembrada. El principal acusado, Claudio Gabriel Barrelier, quedó imputado por femicidio tras la decisión de la Justicia de agravar su situación procesal.

Para organizaciones feministas, especialistas y dirigentes políticas, el caso puso nuevamente en debate el funcionamiento de los mecanismos de prevención, asistencia y acceso a la justicia frente a la violencia de género.

El crimen que atraviesa la movilización

La diputada nacional Mónica Macha sostuvo, en diálogo con Ámbito, que el asesinato de la adolescente cordobesa se convirtió en un ejemplo de las falencias estructurales que todavía persisten. "El femicidio de Agostina Vega lo que hace es intensificar nuestra demanda, nuestra exigencia sobre la necesidad de contar con políticas públicas específicas. Javier Milei se encargó de destruirlas en cuanto asumió el gobierno del Estado y eso significa, de algún modo, una desarticulación de esas políticas a nivel nacional", afirmó.

Agostina Vega

El caso de Agostina intensifica los reclamos en el 2026.

En la misma línea, Fabiana Tuñez, directora ejecutiva de La Casa del Encuentro, consideró que el caso expone problemas en todas las instancias institucionales. "El caso de Agostina Vega pone en evidencia las ineficiencias que hubo en el antes, en el durante y en el después, desde todos los poderes", señaló.

La repercusión nacional del crimen también reabrió discusiones sobre el rol de las fuerzas de seguridad, la actuación judicial y la capacidad estatal para prevenir situaciones de violencia.

Según Macha, el caso permitió observar "cuántas cosas fallaron antes del femicidio y cuántas cosas fallaron después del femicidio", al tiempo que destacó la importancia que tuvo la cobertura de medios nacionales para que el caso alcanzara visibilidad pública.

Las cifras detrás de once años de reclamos

Pero el caso de Agostina está lejos de ser el único. Los números recopilados por el Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano" de La Casa del Encuentro muestran que la problemática continúa vigente.

Entre el 3 de junio de 2015 y el 27 de mayo de 2026 se registraron 3424 víctimas de violencia de género, entre ellas 3073 femicidios y femicidios vinculados de mujeres y niñas, además de 78 transfemicidios, 4 lesbicidios y 269 femicidios vinculados de varones adultos y niños.

El informe también reveló que durante estos once años una mujer fue asesinada por violencia de género cada 30 horas y que cada 25 horas una hija o un hijo perdió a su madre. Además, 3840 niñas y niños quedaron sin madre, de los cuales 2357 eran menores de edad.

Entre los datos más preocupantes figura que 436 víctimas habían realizado denuncias previas y que 188 femicidas tenían medidas cautelares de prevención vigentes.

Para las organizaciones, estas cifras muestran que muchas veces los mecanismos institucionales no alcanzan para evitar los asesinatos.

La disputa por las políticas públicas

Buena parte de las consignas que atraviesan el nuevo aniversario de Ni Una Menos están vinculadas a la situación de las políticas de género.

"Hubo un gran retroceso en la actualidad con respecto a políticas públicas con el desfinanciamiento y aniquilamiento de programas que estaban vigentes y que generaban políticas de prevención y asistencia para lograr la erradicación de violencia de género", aseguró Tuñez.

Macha, por su parte, señaló que una de las consecuencias más visibles fue la interrupción de herramientas de asistencia económica destinadas a mujeres en situación de violencia. "Nosotros contábamos con el programa Acompañar. El programa Acompañar significaba para una mujer que sufre violencia por motivos de género poder contar con un sueldo mínimo vital y móvil durante seis meses", explicó.

La legisladora remarcó que la ausencia de esos recursos dificulta que muchas mujeres puedan abandonar vínculos violentos y construir alternativas habitacionales y económicas.

Para la dirigente, además del impacto material existe una dimensión simbólica que también preocupa a los movimientos feministas.

"La otra consecuencia directa de la decisión de Milei de destruir no solamente las políticas de género sino esa posición de poner al feminismo y al transfeminismo como sus enemigos, hace que muchos tipos violentos se sientan nuevamente habilitados", afirmó.

El debate sobre el agravante por violencia de género

Otro de los ejes que concentró la atención de las organizaciones estuvo relacionado con las discusiones sobre la figura jurídica del femicidio y el agravante por violencia de género. "El principal reclamo para este 2026 es que se entienda que la violencia de género sigue existiendo en nuestro país", sostuvo Ada Rico, presidenta de La Casa del Encuentro.

La referente advirtió sobre los riesgos de modificar la legislación vigente. "La incorporación del agravante del delito por violencia de género, que fue una lucha del movimiento de mujeres para que se incorpore, es muy importante. Que intenten quitarla es tremendo", afirmó.

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Claudio Barrelier, el acusado por el femicidio de Agostina Vega.

Según explicó, eliminar esa figura implicaría reducir significativamente las penas en numerosos casos de asesinatos de mujeres.

A la vez, desde los espacios feministas manifestaron preocupación por iniciativas vinculadas a las denominadas falsas denuncias. Macha consideró que avanzar en ese sentido podría desalentar que mujeres, niñas, niños y adolescentes denuncien situaciones de violencia.

Un movimiento que sostiene su agenda

A diferencia de otros aniversarios, el de 2026 encontró a Ni Una Menos atravesado por un contexto de fuerte debate político. Sin embargo, el femicidio de Agostina Vega terminó funcionando como un punto de convergencia para demandas diversas.

"El reclamo que fuimos trabajando en la Asamblea Ni Una Menos está vinculado al concepto de unir todas las luchas", explicó Macha, quien vinculó las discusiones sobre violencia de género con otros debates sociales y económicos.

Desde La Casa del Encuentro sostienen que el desafío sigue siendo evitar que los femicidios sean interpretados como hechos aislados. Para las organizaciones, detrás de cada caso existen entramados institucionales, culturales y sociales que requieren respuestas sostenidas en el tiempo.

Once años después de la primera movilización, el asesinato de Agostina Vega volvió a colocar esa discusión en el centro de la escena pública. Para quienes marchan este año, el caso no solo representa una tragedia individual: se convirtió en una síntesis de las demandas que continúan vigentes y de las preguntas que, más de una década después del nacimiento de Ni Una Menos, todavía siguen sin respuesta.

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