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31 de diciembre 2020 - 00:00

Incentivos y eficiencia para la gestión de un recurso cada vez más escaso

El agua comenzó a cotizar en la semana en el mercado de futuros de materias primas debido a la escasez de este bien, y cuyo precio fluctuará como lo hacen otros commodities.

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Pixabay

A muchos sorprendió, a otros no. Lo cierto es que el agua comenzó a cotizar en la semana en el mercado de futuros de materias primas debido a la escasez de este bien, y cuyo precio fluctuará como lo hacen otros commodities.

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El índice Nasdaq Veles California Water Index, se basa en un indicador de precios de los futuros del agua en California. Nasdaq y Veles Water se han asociado con West Water Research, LLC para desarrollar el Índice de Agua de California Nasdaq Veles (Índice NQH2O).

Aunque el índice NQH2O se había lanzado ya el 31 de octubre de 2018 a un valor de 371,11 dólares por acre-pie, el valor del mismo refleja el precio medio ponderado por volumen del agua, excluyendo los costos de transporte y las pérdidas en los mercados subyacentes, después de ajustar los factores de precios idiosincrásicos específicos de cada uno de los mercados y tipos de transacción elegibles.

La semana pasada, ya cotizaba a casi unos 500 dólares por acre-pie (1.233 metros cúbicos). El precio del agua en California se ha duplicado en el último año según este indicador. Con una mayor escasez de este bien, y su arribo al mercado de futuros se permitirá, según varios analistas, una mejor gestión del riesgo vinculado. En definitiva, y más allá del indicador en sí, ese es el gran objetivo de los futuros: funcionar como cobertura. De esta forma se prevé que agricultores, fondos o municipios puedan protegerse o especular ante los cambios en el precio del agua.

¿Cómo funciona? El indicador se basa en los precios de las principales cuencas fluviales de California. Y siendo que este valor pueda ser usado como referencia en “los mercados del agua” para el resto y realizar una mejor correlación entre oferta y demanda en los mercados. Por otra parte, estos futuros no representan la entrega física del bien. Son puramente financieros, basados en el precio semanal promediado entre las cinco principales cuencas de California hasta 2022.

¿Por qué a algunos sorprende y a otros no? Hace varios años que se viene hablando sobre el agua como el próximo conflicto de interés para grandes actores a nivel mundial. China y Estados Unidos son los principales consumidores del mundo de agua y, según Naciones Unidas, dos mil millones de personas viven en países con graves problemas de acceso al agua.

Por otra parte, en los próximos años, dos tercios del planeta podrían experimentar escasez de agua debido a la explotación excesiva por parte del sector primario, la industria y el consumo humano, así como el cambio climático.

Si bien impacta, la llegada del agua como bien al mercado de futuros, ¿esto influye en la Argentina? Nada hace pensar que esto pueda influir. Aunque todavía es un mercado global muy chico (2600 millones de dólares en California), se puede darle valor a la producción en Mendoza o Río Negro.

La Argentina tiene recursos hídricos de tal magnitud que nada hace pensar en la escasez del mismo. Recordemos que las dos principales fuentes de agua dulce del mundo son el acuífero Guaraní y la segunda está en Siberia. Y otro de los recursos que la Argentina dispone y que será clave para el futuro es el litio. Con el tema de la movilidad eléctrica, el litio se volverá esencial y es ahí donde nuestro país tiene una gran oportunidad. Al igual que la tendencia con el mercado del agua, esto también es algo sobre lo que se ha puesto la atención en los últimos años.

Si bien esto siempre ha funcionado de manera informal en todos los lugares del mundo con sistema de riego, más allá de las cuestiones técnicas, para muchos la “comercialización” del agua es una fuente de controversia ya que consideran que esto atenta contra un derecho básico, aunque reconozcan, a la vez que hay una población en crecimiento, una demanda creciente y la contaminación de la agricultura y la industria minera que avanzan en un contexto de mayor cambio climático.

La clave está en la mejora del tratamiento de las aguas residuales. Este también contribuye al cambio climático, ya que genera gases de efecto invernadero que representan entre un 3% y un 7% de todas las emisiones contaminantes. Además, se estima que entre el 80% y el 90 % de éstas se liberan al medio ambiente sin ningún tipo de tratamiento.

Otros ejemplos innovadores para mejorar los recursos hídricos son la captura de agua de la niebla, la protección de los humedales o técnicas que permiten preservar la estructura del suelo, la materia orgánica y la humedad pese a la disminución de las precipitaciones.

Pese a reconocerse la necesidad de combatir el cambio climático mediante una mejor gestión del ciclo del agua, no se está traduciendo actualmente en una realidad con una adecuada financiación de los recursos hídricos.

Por lo pronto, se deben aumentar las inversiones en cuencas hidrográficas e infraestructuras hídricas sanas y mejorar drásticamente la eficiencia en el uso del agua. Prever los riesgos climáticos en todos los niveles de la gestión del agua y responder a ellos de manera acorde.

Ahora, la utilización de este activo ¿es tan negativa? ¿Qué podemos ver en ello, más allá del problema ambiental en sí? Podemos decir que a diferencia de los mercados spot, donde se pueden realizar transacciones de derechos de agua de forma inmediata, como quien va a un negocio determinado a comprar un cierto producto, en los mercados de derivados (bien de opciones o de futuros) estos intercambios son a largo plazo.

En zonas de escasez crónica de agua, una persona puede no necesitar agua en ese momento, pero sí estar interesada en garantizarse su disponibilidad para una campaña de riego en el futuro.

De esta forma se generan incentivos para que la gente sea más eficiente en la utilización del recurso. Además, permite garantizar que el agua que haya disponible llegue a quien la necesita y conseguir liquidez en este mercado que eventualmente pueden financiar inversiones de mejora. Estos mercados de derechos pueden ser una herramienta de conservación, si se utilizan bien.

(*) Profesor de UCEMA.

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