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Tras el trágico episodio, que ocurrió anoche, en la calle 132 entre 508 y 509, del Gran La Plata, la Policía implementó un operativo de búsqueda de los desconocidos, aunque hasta el momento no se habían registrado detenciones, según se indicó.
El jubilado, identificado como Carlos Piczak, sufría del corazón y en medio de la tensión que le provocó observar cómo los ladrones interceptaban a su hijo, sufrió una descompensación cardíaca y se desplomó sin vida en el piso.
Voceros policiales explicaron que el hecho comenzó cuando un grupo de desconocidos, que estaba armado y se desplazaba en un Ford Escort de color azul, irrumpió en la vivienda de Carlos Osvaldo Piczak, de 43 años, hijo del jubilado.
Allí, los delincuentes le exigieron la entrega del dinero que había obtenido el padre por la venta de un camión.
Sin embargo, los asaltantes no obtuvieron la respuesta que esperaban.
Por eso comenzaron con los golpes y después, directamente, bajo amenazas de muerte, trasladaron a Piczak hacia la casa de su progenitor, situada a escasos metros, donde prosiguieron con las intimidaciones.
Luego, el inesperado y trágico desenlace del caso, los puso en fuga.
Los investigadores del caso sospechan que los autores del brutal ataque contaron con un dato erróneo: "Alguien les dijo que la familia Piczak había vendido el rodado que utilizaba para realizar fletes. Pero, en realidad, ese vehículo estaba en reparación", indicó un jefe policial.
"No había dinero. Se trata de gente muy humilde, trabajadora. Lamentablemente, el hombre no resistió ver cómo maltrataban al hijo", agregó.
En la investigación del hecho tomó intervención la UFI Nº 2 del Departamento Judicial La Plata, a cargo de los fiscales Tomás Alberto Moran y Leandro Heredia.
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