La recategorización semestral del monotributo no solo define el valor de la cuota que cada contribuyente deberá pagar durante los meses siguientes. Este trámite obligatorio también puede modificar otros ingresos que dependen de la categoría asignada dentro del régimen.
Uno de los efectos menos conocidos se encuentra en las asignaciones familiares que liquida ANSES a través del Sistema Único de Asignaciones Familiares (SUAF). En algunos casos, un cambio de escala reduce el monto mensual y, en otros, puede llegar a implicar la pérdida total del beneficio.
Montos SUAF: cuánto se cobra por hijo según la categoría de monotributo
La categoría del Monotributo determina cuánto percibe cada trabajador independiente por hijo dentro del SUAF. Tras la actualización del 2,15% aplicada en julio de 2026, los valores vigentes quedaron distribuidos según la escala en la que se encuentre el contribuyente:
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Categoría A: $74.033 por hijo
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Categoría B: $49.939 por hijo
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Categoría C: $30.206 por hijo
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Categorías D, E, F y G: $15.585 por hijo
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Categorías H, I, J y K: no corresponde el cobro de la asignación familiar por hijo
La diferencia entre una categoría y otra puede ser considerable, ya que, por ejemplo, quien pasa de la categoría A a la B registra una reducción del 32% en el valor de la asignación. Por su parte, un contribuyente que asciende desde la categoría C hasta la D experimenta una baja del 48% en ese ingreso.
En las escalas más altas el impacto es todavía mayor, ya que desde la categoría H el beneficio deja de abonarse. Para los hogares con dos o más hijos, esa modificación puede impactar bastante en los ingresos, por lo que la recategorización no solo debe analizarse desde el costo del Monotributo, sino también desde el efecto que genera sobre las prestaciones que paga ANSES.
Un cambio en tu categoría del monotributo impacta en tu prestación de ANSES.
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Cómo afecta la recategorización en el beneficio
Cada recategorización obliga a revisar la actividad desarrollada durante los últimos 12 meses. ARCA toma como referencia distintos parámetros para determinar si el pequeño contribuyente debe permanecer en la misma escala o pasar a otra categoría.
Entre los aspectos evaluados se encuentra la facturación acumulada, el consumo de energía eléctrica, la superficie afectada a la actividad y, cuando corresponde, los alquileres devengados.
Si esos indicadores superan los límites establecidos para la categoría vigente, el monotributista deberá actualizar su situación. Una vez confirmado el cambio, ANSES ajustará automáticamente el monto de la asignación familiar de acuerdo con la nueva categoría registrada, lo que significa que un incremento en la facturación puede generar una cuota mensual más elevada y una reducción en el dinero recibido por hijo.
Antes de completar el trámite hay que revisar cuidadosamente toda la información correspondiente al último año para confirmar que la categoría elegida sea la correcta.
Declarar una escala inferior a la que corresponde puede derivar en sanciones, mientras que una categoría más alta impactará tanto en el valor del Monotributo como en el monto del SUAF. Antes de confirmar la recategorización, hay que:
- Controlar la facturación acumulada de los últimos 12 meses
- Comparar esos ingresos con las escalas vigentes del monotributo
- Corroborar que la Clave Fiscal tenga nivel de seguridad 2 o superior
- Evaluar cómo cambiará la asignación familiar si corresponde una nueva categoría