6 de septiembre 2016 - 19:54
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"Es un tema muy delicado porque Carolina, al no renunciar a su ciudadanía argentina, tiene derechos. Es por eso que estamos articulando con la embajada de Argentina en el Cairo y con la de Egipto en nuestro país".
"Por otra parte también estamos en contacto con la Cancillería Argentina para tratar el tema y charlando constantemente con Carolina en Egipto", comentó Irrazábal.
También el Consejo Nacional de las Mujeres está interviniendo, acompañando a la delegación diplomática argentina en Egipto, dijeron fuentes de ese organismo a Télam.
Carolina Pavón se casó en 2003 con el egipcio Mahmoud Mohamed Mahmoud Ahmed Tarfa, de 42, con quien vivió un año en Alejandria. Luego estuvieron un tiempo en Misiones, donde nació su primera hija y regresaron a Egipto en 2005, adonde ella viajó junto a su abuela
Según explicó la mujer en su perfil de Facebook, su suegro "pagó a un médico que falsificó la partida de nacimiento" de su hija, por lo que en Egipto, la niña "cuenta con un certificado de nacimiento falso, con un nombre diferente, con fecha diferente y lugar de nacimiento también distinto (sin olvidarse que el nombre de la madre también es diferente)", escribió Carolina.
La mujer compartió que trabajó desde su casa: "Yo siempre me mantuve, el no se hizo cargo de los gastos de mi abuela, ni míos".
Aseguró también que "pronto comenzaron los maltratos psicológicos" y también "las diferencias culturales que a veces resultan complicadas de salvar. Si yo protestaba, simplemente me decía que me vaya. Me sentía paralizada. ¿Adonde iría con mi abuela y sin poder sacar a mi bebe del país? Se llega un punto en que todo se 'normatiza', el maltrato se convierte en 'normal'. Ya no se cuestiona", compartió la mujer. Pavón tuvo otra hija, que ahora tiene 7 años.
En 2013 volvieron a la Argentina, donde él trabajo en una empresa exportadora de la localidad misionera de Iguazú y ella se dedicó a la venta de frutos secos y snacks.
En septiembre de 2014 el hombre regresó a Egipto "con la orden de que nosotras deberíamos regresar en diciembre del mismo año, cuando las nenas terminaran el ciclo escolar".
Ante la negativa de la mujer, el hombre "se encerraba con las nenas en una habitación y les lavaba el cerebro, yo tenía que salir a trabajar y estaba con el corazón en la boca por miedo de regresar y no encontrarlas".
Finalmente, en julio de 2015 regresó a Egipto, pero a las dos semanas de convivencia "comenzaron nuevamente las agresiones físicas, tuve hematomas por todo el cuerpo. Intenté suicidarme, porque no pude irme de la casa, no podía abandonar a las nenas".
Ella decidió irse de la casa "porque no era ejemplo para mis hijas. No quiero que ellas vean estas situaciones como normales y repitan cuando crezcan. Les pedí que vinieran conmigo, pero ellas no quisieron ni quieren regresar a Argentina, donde creen que es el país del pecado. Tampoco podría sacarlas, ellas tienen la nacionalidad egipcia y acá es lo que vale", apuntó en su carta Carolina.
La mujer vive ahora en una casa donde cuida a un adulto mayor con discapacidad. En su nota, la argentina reconoció que esa familia "es muy amable y también me ayudan con los trámites del divorcio, para luego pedir derecho de visita a las nenas. Pero todo se alargo mucho porque Mahmoud no quiere darme el divorcio, quiere que regrese al hogar".



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