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23 de julio 2009 - 10:55

Asalto en Campo de Mayo: reducen a soldados y roban armas

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El predio del Ejército que sufrió el asalto
Al menos cuatro delincuentes armados irrumpieron en un puesto de guardia del regimiento Campo de Mayo del Ejército Argentino, donde redujeron a dos suboficiales y tres soldados y robaron fusiles FAL y varios cargadores.

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Fuentes judiciales, policiales, del Ejército y de Gendarmería, a cargo de la pesquisa, informaron que el asalto se registró anoche a las 23.40 por ladrones que llegaron vestidos con ropa color verde oliva, similar a la militar, y con pasamontañas.

Los voceros detallaron que la banda se acercó a la puerta 1, que es la entrada situada en las vías del ferrocarril Manuel Belgrano y la calle Rawson, donde funcionan las oficinas del Banco de Sangre, cerca del Hospital Militar.

El Ejército emitió un comunicado en el que explica que "tomaron por sorpresa a un soldado voluntario que se encontraba de guardia y, simultáneamente, abordaron al puesto reduciendo al personal que permanecía en el mismo, apuntándoles con armas de puño".

En ese puesto había otros cuatro militares, dos suboficiales y dos soldados, quienes fueron sorprendidos y reducidos por los asaltantes, agregaron los informantes.

Tanto fuentes judiciales como el Ejército informaron que la banda se apoderó de tres fusiles FAL, nueve cargadores y 180 proyectiles calibre 7,62.

"Los malvivientes rompieron la radio y les quitaron los celulares personales, imposibilitando la comunicación con el resto del sistema de seguridad. Luego se dieron a la fuga a campo traviesa, presumiendo que un vehículo los estaría esperando", señala el comunicado oficial.

Respecto al estado de los militares asaltados, el Ejército afirmó que sólo el primer soldado "que fue tomado por sorpresa fue golpeado, sin mayores consecuencias para su salud física".

Fuentes judiciales indicaron que por lo que contaron los soldados, ninguno de ellos pudo ver los rostros de los asaltantes, que estaban encapuchados, y que tampoco vieron o escucharon ningún vehículo.

Los mismos voceros informaron que se encontró un agujero en un alambrado y ahora se investiga si por allí ingresaron los asaltantes y si la rotura es nueva o ya estaba.

La causa está en manos del Juzgado Federal 1 de San Martín, actualmente subrogado por el juez federal de Tres de Febrero, Juan Manuel Culotta.

Se trata del mismo magistrado que investigó un robo similar cometido el 9 de junio de 2007 en Campo de Mayo, donde un grupo de ladrones también se apoderó de fusiles FAL y otras armas.

El juez Culotta le dio la investigación del este nuevo hecho a Gendarmería Nacional, que es la misma fuerza federal que logró en el robo de 2007 detener a dos de los presuntos autores y recuperar los fusiles.

En esa oportunidad, intervinieron más de dos personas, por lo que los investigadores tampoco descartaban que alguno de los autores que quedó prófugo de ese primer robo haya participado de éste, o al menos haya aportado información.

Una fuente judicial indicó que, además, el juez Culotta le dio a Gendarmería la instrucción de poder contar con el apoyo de la policía bonaerense y por ello colabora la Subdelegación de Investigaciones de San Miguel.

"La policía bonaerense tiene más calle y conoce mejor la zona y los delincuentes que actúan en ella. Es probable que puedan obtener algún dato de un informante que ayude a identificar a los autores", dijo la fuente judicial consultada.

La principal hipótesis del juez es que se trató de una banda de delincuentes "pesada" que necesitaba robar los fusiles para concretar golpes importantes como asaltos a bancos o blindados, o secuestros extorsivos.

Los investigadores tampoco descartan que se trate de delincuentes que se dediquen al mercado negro de las armas, es decir, que provean o alquilen este tipo de armamento pesado a otras bandas.

El jueves por la mañana, personal de la Policía Científica de Gendarmería realizó un relevamiento en Campo de Mayo en busca de algún rastro, huella o evidencia que permita identificar a los delincuentes.

El juez Culotta también mandó a revisar las cámaras de seguridad de la zona -en el sector del robo, no las hay-, para intentar detectar algún movimiento o la presencia del vehículo de apoyo que seguramente los estaba esperando.

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