3 de junio 2026 - 21:05

Un satélite de la NASA registró las olas más grandes medidas desde el espacio en mar abierto

El evento fue generado por la tormenta tropical Eddie en el Pacífico Norte, que transportó su energía 24.000 kilómetros hasta el Atlántico tropical.

Un satélite de la NASA registró las olas más grandes jamás vistas desde el espacio en mar abierto.

Un satélite de la NASA registró las olas más grandes jamás vistas desde el espacio en mar abierto.

Una ola de casi 20 metros de altura, equivalente a un edificio de unos seis pisos, fue registrada por un satélite espacial de la NASA en mar abierto durante una tormenta en el Pacífico Norte.

El registro fue realizado el 21 de diciembre de 2024 por el satélite SWOT, una misión conjunta de la NASA y la agencia espacial francesa CNES. Su objetivo es estudiar la superficie del agua con una precisión inédita, permitiendo observar no solo el nivel del mar, sino también detalles de las olas, sus direcciones y la forma en que transportan energía a través del planeta.

En ese momento, el satélite SWOT pasó cerca del corazón del sistema y logró medir una altura significativa de ola de 19,7 metros. Antes de este registro, otros satélites ya habían medido olas desde 1991, pero ninguno había superado con claridad ese umbral en mar abierto. De todas maneras, no quiere decir de que no hayan existido olas mayores, pero registrarlas en el momento exacto es una tarea difícil.

olas de mar
El evento fue generado por la tormenta tropical Eddie en el Pacífico Norte, que transportó su energía 24.000 kilómetros hasta el Atlántico tropical.

El evento fue generado por la tormenta tropical Eddie en el Pacífico Norte, que transportó su energía 24.000 kilómetros hasta el Atlántico tropical.

El estudio fue dirigido por el oceanógrafo Fabrice Ardhuin, del Laboratorio de Oceanografía Física y Espacial de Francia, y publicado en septiembre de 2025 en la revista científica estadounidense PNAS.

La NASA registró una ola de casi 20 metros con un sorprendente recorrido

Lo más sorprendente no fue solo la altura de la ola, sino el recorrido de su energía. Las olas generadas por la tormenta, llamada Eddie, se transformaron en marejadas capaces de desplazarse enormes distancias después de que el sistema comenzara a debilitarse.

Según los datos analizados, esa energía viajó aproximadamente 24.000 kilómetros. Partió desde el Pacífico Norte, avanzó por el océano, cruzó el Paso Drake entre Sudamérica y la Antártida, y terminó alcanzando sectores del Atlántico tropical. Es decir, una tormenta muy lejana pudo dejar una huella física en regiones ubicadas al otro lado del planeta.

Las olas de este tamaño representan un riesgo directo para los buques de carga, las plataformas energéticas marinas, los cables submarinos y los puertos. Monitorear con mayor precisión dónde y cómo se forman puede ayudar a ajustar las rutas de los barcos durante las tormentas, revisar las normas de ingeniería para las estructuras marítimas y reducir el riesgo de tragedias.

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