Un letrado mendocino, integrante del tribunal de ética del Colegio de Abogados de la provincia, fue asesinado de un tiro en el pecho por delincuentes que lo sorprendieron en su vivienda del departamento de Guaymallén.
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La víctima fue identificada como Adolfo Vicente Moreno (60), quien fue defensor del excamarista acusado de delitos de lesa humanidad Otilio Romano, recibió un balazo cuando se hallaba en su residencia, situada en Mármol 780, del barrio Escorihuela, en el distrito Dorrego.
"La Policía Científica encontró en la vereda un elemento (un reloj) que ha sido reconocido como propiedad de la víctima", informó la fiscal Claudia Ríos y explicó que la causa podría ser caratulada "homicidio criminis causa", es decir, matar para ocultar otro delito, en este caso, el robo.
Según fuentes policiales, el abogado se encontraba en una habitación de estudio leyendo papeles vinculados a su actividad, mientras que su esposa descansaba en otro sector del inmueble, cuando ingresaron a la casa dos personas armadas con presuntos fines de robo.
Los delincuentes, que habrían entrado por una ventana de la cocina, se dirigieron hasta la habitación en la que se encontraba el profesional, coleccionista de armas y ex titular del Tiro Federal Mendoza.
Los delincuentes, armados, encapuchados y con guantes, sorprendieron al abogado y le exigieron la entrega de dinero, tras lo cual comenzó una fuerte discusión, declaró la esposa de la víctima, Mabel Comaodo, que en ese momento se encontraba en la habitación matrimonial de la planta alta.
Al parecer, Moreno -apodado "el Gallego", "el Colorado" y muy conocido en el ambiente judicial- tomó un arma y se enfrentó con los delincuentes, pero pese a que hirió a uno de ellos, recibió dos disparos en el tórax que le provocaron la muerte en el acto.
Al huir, los asaltantes se apoderaron de un reloj de la víctima que luego fue hallado por la Policía en la vereda, agregaron voceros policiales, quienes detallaron que se cree que los delincuentes contaban con el apoyo de un auto que los estaba esperando en las cercanías.
La esposa de Moreno, escribana y secretaria general del Registro Civil mendocino, es la única testigo de lo que aconteció en su vivienda y quien denunció el hecho.
De inmediato, concurrieron al lugar el jefe de la Policía mendocina, Juan Carlos Calleri; el ministro de Seguridad, Carlos Aranda, la fiscal Ríos y numerosos profesionales de la justicia.
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