En la Argentina,
viajar en
tren se puede
convertir en
tragedia. Un
joven de 18
años que se
trasladaba
colgado,
como se
muestra en
las fotos,
cayó y sufrió
heridas en su
cabeza.
No por ser un hecho habitual deja de sorprender el mal servicio que brindan los ferrocarriles en la Argentina. Mientras el gobierno proyecta una inversión de u$s 4.000 millones para el funcionamiento de un tren bala entre Buenos Aires y Córdoba, millones de argentinos viajan todos los días en pésimas condiciones poniendo en juego hasta su vida. Ayer no fue la excepción.
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El descarrilamiento de una formación ferroviaria provocó severos inconvenientes a los usuarios de la ex línea Roca, ya que el servicio eléctrico que une la Capital Federal con el sur del conurbano fue limitado entre Temperley y las cabeceras de Glew y Ezeiza durante unas tres horas.
Ante esta situación, la empresa puso a disposición servicios con tracción diésel adicionales entre Temperley y Constitución, aunque los convoyes circularon repletos de pasajeros, dado que no alcanzaron a cubrir la demanda.
En ese contexto, un joven de 18 años cayó de una de esas formaciones de emergencia, que se trasladaban desbordadas de pasajeros, entre las estaciones Lanús y Remedios de Escalada, aunque sólo sufrió heridas en la cabeza.
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