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Fuentes de la Jefatura Departamental Zárate-Campana indicaron que se trata de un barrio cerrado de tres hectáreas con 70 lotes, que en su entrada tiene un puesto de control con un vigilador que levanta la barrera a quienes están habilitados para ingresar.
«Los damnificados se fueron a festejar el Día del Padre, como viven en un barrio cerrado con vigilancia se confiaron, dejaron puertas y ventanas abiertas, y al regresar a la noche notaron que habían ingresado intrusos», explicaron los investigadores.
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