El ministro de Gobierno de Río Negro, Diego Larreguy, será interpelado en la Legislatura provincial por los graves incidentes entre policías y vecinos de un barrio de San Carlos de Bariloche, con un saldo de tres jóvenes muertos.
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Larreguy será interpelado el 8 de julio, luego de aprobarse el pedido en ese sentido presentado por el titular de la bancada justicialista, Ademar Rodríguez. Rodríguez dijo a un medio local que la sesión servirá para "poner claridad a lo que ha pasado" y "que no sigan pasando estos hechos de gravedad".
"Deberá decirnos cómo fueron las cosas y por qué sucedieron y reclamar nuevamente al poder Ejecutivo que se haga presente en Bariloche por la paz social y la tranquilidad", añadió el legislador.
El radicalismo, oficialista en esta provincia, logró que el tema no se trate sobre tablas con el compromiso de que Larreguy dará explicaciones en una sesión convocada para el 8 de julio próximo.
En el pedido de interpelación, que contó con el apoyo del ARI y otras fuerzas políticas, el bloque del PJ remarcó que la Policía actuó con "un alto grado de irresponsabilidad" y que ese accionar derivó en "el caos y el conflicto social totalmente innecesarios".
El jueves pasado, el juez Martín Lozada procesó al cabo de policía Sergio Colombil, detenido como autor del homicidio del adolescente de 15 años Diego Bonefoi.
La decisión se basó que los indicios señalan que Colombil cometió "abuso de sus funciones" y actuó "con alevosía" al matar de un disparo en la cabeza al chico desde una distancia de unos tres metros, mientras se descartó la posibilidad de un forcejeo.
Ese episodio originó graves incidentes entre la policía y vecinos del barrio Boris Furman, de Bariloche, que derivaron en las muertes de otros dos jóvenes, baleados en medio de las refriegas: Nicolás Carrasco, de 17 años, y Sergio Cárdenas.
Por otra parte, el caso develó una marcada división entre vecinos del centro de la ciudad, que protagonizaron varias marchas a favor de la policía y "contra la delincuencia", en la que llegaron a besar y abrazar a los uniformados, y las numerosas protestas realizadas en el Boris Furman en contra del "gatillo fácil", en la periferia de la turística metrópoli.