La caída causó alarma, aunque no produjo daños a ninguno de los presentes. Ante el estruendo, Meyer bromeó señalando que la última pregunta había sido muy fuerte, pero lo cierto es que Una vez ocurrido el derrumbe, los propios periodistas afectados fueron impedidos de reingresar para buscar información autorizada de los arquitectos por «el peligro de desmoronamiento».
Tan sólo los biombos puestos en los últimos días para iniciar las tareas de reparación, demoradas por cuestiones de la burocracia, según dicen en la Rosada, salvaron a los protagonistas de la lluvia de mampostería y tierra.
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