Comenzar el día con un café es parte del ritual de muchas personas. Sin embargo, no sería el momento más adecuado si nos basamos en argumentos científicos.
Lo ideal sería tomar una taza tres horas después de despertarse.
Comenzar el día con un café es parte del ritual de muchas personas. Sin embargo, no sería el momento más adecuado si nos basamos en argumentos científicos.
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Al despertar, nuestro cuerpo aumenta los niveles de cortisol. Esta hormona es fundamental para la regulación del metabolismo y para mantener a una persona en alerta a lo largo del día.
Por la mañana, el cuerpo produce una alta cantidad de cortisol, situación que varía a la largo del día. Se sabe que el café también aumenta los niveles de esta hormona.
Entonces, la combinación de la producción natural con la que genera el café trae indeseables efectos secundarios, como el aumento de la presión arterial. Además, se suprimen algunas funciones del sistema inmune.
De esta manera, lo ideal sería esperar a que el nivel de cortisol en nuestro cuerpo baje a sus niveles mínimos. Esto ocurre tres horas después de levantarse.
Por otro lado, es importante tener en cuenta que los niveles bajos se mantienen por varias horas. Entonces, hasta seis horas después de levantarse también sería un momento ideal para tomar café.
También está desaconsejado tomar una taza de café antes de dormir, ya que podría provocar insomnio. Lo mejor sería dejar un intervalo mínimo de 3 horas.