Luchemos por la Vida advierte del peligro de manejar y usar dispositivos móviles a la vez.
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En 13 años se cuadruplicó el número de conductores que manejan mientras usan celular. Así lo revela un nuevo estudio de la organización Luchemos por la Vida que advierte que esta peligrosa práctica era ejercida por el 4,1% de los conductores, en 2007, y pasó al 17,2%, en 2020.
"Esta (última) cifra resulta alarmante" dado que implica que de los 1.400.000 vehículos particulares que circulan por Buenos Aires diariamente, 240.800 conductores usan el celular mientras están al volante, "simultáneamente y constantemente", afirmaron en un comunicado.
La investigación, que relevó el comportamiento de 2.119 conductores de automóviles particulares observados en horario laboral y días hábiles, incluyó también un diagnóstico sobre el uso de teléfonos celulares por parte de peatones al cruzar la calle, indicó la organización.
A partir de la observación de 1.888 peatones, el estudio demostró que el uso de aparatos de telefonía móvil mientras cruzan la calle se incrementó aún en mayor medida que entre los conductores de automóviles particulares, pasando del 4,3% en 2007 al 18,3% en 2020.
"Hace años que la ciencia estudia las importantes limitaciones que nuestro cerebro tiene para realizar dos tareas que demanden atención al mismo tiempo, y los investigadores han probado hasta qué punto es peligro" explicaron las autoridades en un comunidado.
"Recientes investigaciones internacionales concluyeron que caminar hablando por teléfono celular es muy riesgoso ya que las personas observadas despliegan comportamientos tales como cruzar más despacio, sin mirar al tránsito circundante y no esperar a que los vehículos se detengan para comenzar a cruzar, en una proporción muchísimo mayor que los no usuarios de celular", agregaron.
Por último expresaron: "En nuestro país este comportamiento se encuentra en franco aumento y está comprobado mundialmente que la conducción, en estas condiciones, multiplica por nueve las posibilidades de morir en el tránsito. Y está probado que la discapacidad que genera su uso al volante, en el conductor, es equiparable a la conducción bajo los efectos del alcohol".
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