Organizaciones LGBTIQ+, feministas y de derechos humanos se movilizan desde las 17 de este sábado en Buenos Aires, bajo el marco de la segunda Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista. La convocatoria tuvo como punto de partida la Plaza del Congreso y avanzará hacia la Plaza de Mayo, con una consigna que apunta a trascender la agenda sectorial y denunciar el rumbo político y social del país.
Comenzó nueva Marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista hacia Plaza de Mayo
Desde el Congreso, miles de personas se movilizan en una convocatoria multisectorial que denuncia los discursos de odio, la violencia institucional y el retroceso en políticas públicas.
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La marcha se llevará a cabo desde las 17 de este sábado.
La marcha retoma el antecedente inmediato del 1 de febrero de 2025, cuando una movilización masiva respondió a los dichos del presidente Javier Milei durante el Foro de Davos, donde había vinculado a las identidades LGBTIQ+ con la pedofilia y calificó a la ideología de género como un “cáncer”. Aquella protesta marcó un punto de inflexión y dio origen a un espacio de articulación más amplio entre el colectivo de la diversidad y otros sectores afectados por las políticas oficiales.
Una convocatoria multisectorial y transversal
En las semanas previas a la movilización se realizaron asambleas abiertas con participación de organizaciones LGBTIQ+, agrupaciones feministas, docentes, personas con discapacidad, jubilados y autoconvocados. En esos encuentros se consensuaron consignas, se debatieron estrategias frente a los discursos de odio y se sumaron reclamos vinculados a la violencia institucional, el ajuste social y el retroceso en políticas públicas.
Desde el Frente Orgullo y Lucha definen la convocatoria como horizontal, transversal y multisectorial. “No se trata de una marcha con un único reclamo, sino de plantarse frente a un proyecto de país que deja afuera a la mayoría”, explicó Eugenia Murillo, integrante de Columna Mostri. En ese sentido, señaló que la movilización también expresa rechazo al gatillo fácil, la represión a jubilados, la falta de respuesta ante los incendios en la Patagonia y otras situaciones de violencia estatal.
Murillo también advirtió sobre el impacto concreto de los discursos oficiales: “El Gobierno incita al odio y eso tiene consecuencias reales”, afirmó, al mencionar casos de muertes y abusos sufridos por personas del colectivo en distintos puntos del país durante el último año.
Entre los ejes principales de la marcha figura el rechazo a los decretos que, según denuncian las organizaciones, vacían de contenido la Ley de Identidad de Género (26.743). En particular, cuestionan el DNU 2025/62, que restringe el acceso de menores de 18 años a tratamientos hormonales y cirugías de afirmación de género.
“Salir a la calle es clave para exigir que las leyes vigentes se cumplan plenamente”, sostuvo Andrea Rivas, presidenta de AFDA Familias Diversas, quien reclamó la derogación del decreto. En la misma línea, Maximiliano Lois, titular de SIGLA, advirtió sobre el aumento de ataques contra integrantes del colectivo a partir de la masificación de discursos de odio provenientes de ámbitos institucionales.
Otros referentes sumaron reclamos vinculados a las políticas migratorias. Mariano Ruiz, director ejecutivo de la asociación civil Derechos Humanos y Diversidad, señaló que muchas personas LGBTIQ+ se ven forzadas a migrar por persecuciones en sus países de origen y defendió la movilidad humana como un derecho fundamental.
Desde la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), María Laura Olivier remarcó que la consigna central de este año es clara: “No sobra nadie y ninguna vida es descartable”. También exigió avances concretos en la reparación histórica para personas travestis y trans mayores, una demanda que se repite desde hace años.
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