«No es comparable, por ejemplo, que un adulto sea víctima de un robo que una niña haya sido abusada en el seno de su hogar y actuar como si ambos delitos se rigieran por los mismos parámetros», sostuvo De Rosa. El hombre negó las acusaciones, pero sus argumentos resultaron endebles y fácilmente rebatibles en el Tribunal.
Las violaciones se concretaron entre agosto y setiembre de 2001, y enero y febrero de 2002, ocasiones en que el condenado, luego de amenazar a su sobrina, abusó sexualmente de ella en reiteradas oportunidades.
En medio de la polémica por la liberación de un violador en San Isidro, Alberto Fernández, dijo ayer:
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