La Policía provincial logró controlar finalmente esta tarde el motín registrado, por causas aún no determinadas, en el Penal de varones de esta ciudad, que dejó un sangriento saldo de 33 reclusos muertos y 19 heridos, algunos de ellos de gravedad.
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La mayoría de las víctimas eran las que se encontraban alojadas dentro del pabellón número 2, aunque los conflictos se extendieron hacia los números 3 y 6, donde se registraron nueve afectados más.
Esta mañana, y luego de una madrugada tranquila tras los problemas iniciados alrededor de las 18:30 de ayer, reclusos que del pabellón 3 de la cárcel prendieron fuego a colchones y otros elementos, generando nuevamente un foco de tensión en el Penal.
Al parecer, los presos comenzaron este nuevo siniestro en señal de protesta y "arengados" por sus familiares, que se hallaban concentrados en una de las esquinas de la cárcel, en las calles Santa Fe y Alsina.
Alrededor de las 13:00, desde el exterior se escucharon disparos de armas de fuego y varias ambulancias entraron al establecimiento carcelario para retirar a los heridos.
El personal policial tuvo que ser reforzado por efectivos de la Infantería provincial, que ingresó al Penal y controló el último foco de conflicto.
Como consecuencia de este incendio y pelea se registraron nueve heridos, ocho presos y un efectivo de Infantería, que se sumaron a los diez afectados de anoche.
De los ocho reclusos, tres fueron internados por asfixia en grave estado, mientras que el agente fue atendido con un corte profundo en el hospital Regional.
Mientras tanto, los familiares permanecían a 100 metros del acceso principal a la cárcel, detrás de un vallado y contenidos por la policial.
En ese sentido, cuando vieron fuego nuevamente en el pabellón 3, intentaron avanzar y se generaron forcejeos con los efectivos.
Una vez que las autoridades confirmaron que se había retomado "el 90 por ciento" del control del penal, los reclusos enviaron una carta en formato "paloma" -lanzando un bollo de papel por la ventana- a sus familiares.
El escrito responsabilizaba a cinco oficiales -cuyos apellido se difundieron- como los causantes de los problemas, a raíz de los maltratos que recibían tanto ellos como sus familiares en las requisas.
Además, descartaron la hipótesis del intento de fuga, que es manejada por las autoridades provinciales desde un primer momento del hecho.
Una vez que se retomó la calma, los reclusos fueron separados del foco y alojados en una cancha de básquetbol interna hasta que vaciaron el edificio.
Más tarde, y una vez concretada esta acción, fueron llevados a celdas individuales donde permanecerán hasta que el juez de la causa termina las investigaciones ordenadas.
Una tercera hipótesis de lo sucedido apunta a un intento para desviar la atención centrada en el juicio por los crímenes de la Dársena, ya que en este penal se encuentran detenidos cinco personas que están siendo juzgadas.
Se trata de José Patricio Lludgar, el empleado de la reserva ecológica de Arraga Silvestre Silveiro, y de los policías Pablo Gómez, Daniel Francisco Mattar y Héctor Albarracín.
La investigación sobre todo lo sucedido dentro del penal quedó en manos del juez Ramón Tarchini Saavedra y su equipo, que se dedicarán sólo a este caso.
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