Más de 300 bomberos seguían combatiendo hoy un gigantesco incendio que alcanzaba ocho kilómetros de extensión, iniciado en las sierras de Punilla, cerca de la ciudad cordobesa de Cosquín, que se complicó debido al viento y a las altas temperaturas.
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La situación, que fue definida como "preocupante" por el gobernador cordobés, José Manuel de la Sota, obligó a desalojar a más de 300 internos de la colonia psiquiátrica "Santa María de Punilla", por precaución.
Los internos fueron trasladados a un predio vacacional situado a 500 metros, "para evitar las molestias del humo, aunque no hay peligro de que sean afectados por las llamas", precisó De la Sota.
Varios centenares de menores, muchos de ellos con discapacidades, habían sido trasladados de regreso a sus hogares horas antes.
El mandatario provincial admitió, en declaraciones radiales, la "preocupación que causa la gravedad del incendio", aunque aseguró que para combatirlo "los bomberos ponen, como siempre, un corazón enorme, y tienen el mejor y más moderno equipo para hacerlo".
Sin embargo, algunas informaciones que llegaron desde el lugar del hecho, aseguran que las ambulancias y autobombas no podían arribar por la falta de gasoil para desplazarse.
Esta mañana fue hallado sano y salvo Cristian Castro, un joven de 27 años que había sido denunciado por su familia como desaparecido.
Sus parientes lo habían visto por última vez ayer a la tarde cuando salió a colaborar con los bomberos y brigadistas, en el siniestro que se inició en el barrio Mandinga, cerca de Cosquín.
Por el hecho, la fiscal Alejandra Hillman ordenó la detención e imputó por supuesto "incendio doloso" a un hombre de 31 años.
Marcelo Colombatti, coordinador provincial del Plan de Manejo del Fuego, señaló esta mañana que el incendio sólo había sido "controlado en algunos sectores".
"Lo cortamos en el frente, pero no se puede decir que está controlado", indicó el funcionario.
Además, explicó que el siniestro "tiene unos 400 metros de cabeza, pero unos ocho kilómetros de extensión en los flancos" y se hace difícil combatirlo en las quebradas de la cadena montañosa.
Colombatti informó que eran 283 hombres, con 30 autobombas, los que combatían las llamas en el sector y se esperaba la llegada de otros 600 para las próximas horas.
Otras 200 personas, entre policías, civiles y paramédicos participaban del operativo, que se complicó por la sequía que afecta los pastizales y los cambiantes vientos.
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