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27 de febrero 2015 - 21:17

Creen que caña silvestre pudo causar el incendio en Chubut

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El incendio que se produce en la zona de Cholila y que consumió casi 20.000 hectáreas de bosque nativo, respondería a un "ciclo natural" según se desprende de un informe elaborado por el Centro de Investigación y Extensión Forestal Andino Patagónico (CIEFAP).

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La teoría parte de la base que el principal "combustible" que propaga las llamas es la "caña colihue", una gramínea arbustiva perenne de la cordillera que forma un "colchón" en el suelo boscoso, con un alto nivel de propagación de las llamas que puede sortear los cortafuegos más anchos.

"La caña se transforma en una verdadera caja de fósforos" graficó Norberto Rodríguez, Coordinador Patagónico del sistema nacional de manejo del fuego en diálogo con Télam en la sede de la delegación Forestal Cholila donde funciona el comité que atiende la crisis.

De acuerdo a los datos estadísticos con los que cuenta el CIEFAP, existieron incendios de las mismas características con una frecuencia de aproximadamente sesenta años. El trabajo consigna el informe que elaboró el geólogo norteamericano Bailey Willis en 1911, donde hace referencia a un incendio ocurrido en 1880 que sobrevino a la floración de la caña colihue dos años antes.

El otro siniestro, que también sigue ese patrón de comportamiento, se registró en 1946, luego de otra floración de la caña. Esta gramínea tiene un ciclo de vida lento que supera el medio siglo hasta que florece y se seca, provocando otro proceso natural que es "la ratada" es decir una explosión demográfica de ratones, como el "colilargo" que es tristemente célebre por el hantavirus que responde a toda esa secuencia.

El estudio y la explicación de este fenómeno es conocido como "la ecología del fuego". "Si el rayo provocó el incendio como nosotros estimamos, es un fenómeno natural, y ocurrió ahora como podría haberlo hecho más atrás o más adelante en el calendario" explicó Rodríguez.

Este cuadro de situación se repitió en otros lugares boscosos como el parque Lanín y Aluminé. El especialista considera que "si es natural tenemos que saber prevenirlo para evitar que perjudique a la población".

"Si hay registros y mapas de comportamiento lo que hay que procurar es tener mejores accesos a los lugares donde la caña tiene mayor crecimiento y estar alertas" dijo el coordinador del plan de manejo. La secuencia tiene sin embargo un hecho positivo para la vegetación: tras incendio, se renueva toda la flora que estaba oculta bajo el colchón de caña seca.

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