Autoridades del Ministerio de Seguridad y Justicia de Mendoza resolvieron quitarles las armas reglamentarias a 330 policías de la provincia debido a que evidenciaron problemas de stress, familiares o laborales durante los exámenes psicológicos a los que fueron sometidos.
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Fuentes de la cartera de Justicia explicaron que la decisión se tomó tras conocerse los resultados de los estudios practicados regularmente a los integrantes de la fuerza de seguridad.
"Regularmente hay una revisión psicofísica y esta vez los psicólogos determinaron que por tensión, problemas familiares o casos judiciales aún no resueltos, estos efectivos no están en situación de equilibrio para poseer un arma", informaron voceros del ministerio.
Las fuentes explicaron que esos policías "no quedarán cesantes, sino que trabajarán en funciones administrativas hasta que terminen sus tratamientos psicológicos o se resuelva su situación legal y, una vez superados, se les devolverá el arma".
En la provincia de Mendoza hay unos 7.500 policías, de los cuales 6.500 poseen arma.
De este total, hay 1.500 policías con arma por turno diario, mientras que el resto está de franco o con licencia.
Sobre los resultados de los test, los voceros explicaron que quienes dieron mal fue por "razones variadas que tienen que ver con llevarse mal con un superior o un compañero, o por estrés, problemas familiares o laborales".
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