Dos albañiles detenidos como presuntos asesinos de Mariela Frydman le robaron a la víctima el celular que los terminó llevando a la cárcel, pero dejaron intactos unos 17.000 dólares que la odontóloga tenía ahorrados en un placard.
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Uno de los investigadores confesó que «el hallazgo del dinero fue uno de los motivos por los cuales se desconfió al principio de la hipótesis del homicidio en ocasión del robo». En una inspección ocular realizada, los detectives de la División Homicidios detectaron que el ventanal del balcón del departamento donde vivía Frydman estaba falseado y que todos los ambientes estaban revueltos.
«Eran dos claros indicios de que estuvieron buscando cosas de valor, pero cuando encontramos los 17.000 dólares en el placard, quedamos desconcertados. Sólo faltaban el celular y un reloj tipo cronógrafo que la víctima había ganado en una competencia deportiva», explicó la fuente.
La respuesta la dio uno de los dos imputados, el albañil Maximiliano Barrios Mereles (25) quien, según fuentes policiales, en una confesión extrajudicial, cuando era trasladado de Posadas a Buenos Aires, reconoció que participó del crimen y que Frydman llegó y los sorprendió cuando estaban robando dentro del departamento
Botín
«Se trabaron en lucha con la víctima. Primero la adormecieron a golpes y después la llevaron a la bañadera donde la asesinaron a puñaladas», dijo uno de los investigadores. La misma fuente afirmó que «no tuvieron tiempo para terminar de revisar la casa y se llevaron lo que tenían a mano, el celular Motorola V-3 que los terminó delatando».
La principal prueba contra Barrios Mereles y el otro pintor detenido, Carlos Adán Duarte (35), es que el primero activó el celular de la víctima colocándole el chip de su línea telefónica, dos días después del crimen y que luego escapó a Paraguay.
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