Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión, una fecha que invita a visibilizar uno de los trastornos de salud mental más frecuentes y, al mismo tiempo, más subestimados.
Según la OMS, más de 332 millones de personas sufren depresión en el mundo y 1 de cada 7 jóvenes entre 10 y 19 años padece algún problema de salud mental.
En Argentina, las líneas gratuitas 0800-999-0091 y 0800-333-1665 brindan atención confidencial y gratuita las 24 horas.
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión, una fecha que invita a visibilizar uno de los trastornos de salud mental más frecuentes y, al mismo tiempo, más subestimados.
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En los últimos años, la preocupación creció por un dato alarmante: el aumento sostenido de los casos en niños, niñas y adolescentes. Hospitales públicos, servicios de salud mental y organismos internacionales advierten sobre un incremento de consultas, internaciones y situaciones de riesgo suicida a edades más tempranas.
El impacto del aislamiento, el uso excesivo de pantallas, la presión social y la falta de adultos disponibles aparecen como factores que agravan este escenario.
El Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión busca generar conciencia sobre un trastorno que afecta a más de 332 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Se trata de una condición que va mucho más allá de la tristeza ocasional o de una respuesta al estrés cotidiano: puede alterar la forma en la que pensamos, sentimos y nos vinculamos con nuestro entorno. Incluso, la institución advierte que el suicidio, una de sus consecuencias más graves, es la tercera causa de muerte en jóvenes de entre 15 y 29 años.
“Hablamos de “depresión” como un ”estado” cuando es transitorio y su expresión es circunstancial, como un “cuadro depresivo” cuando las personas se manifiestan reactivas a un duelo u otro hecho o están pasando una situación particular, y hablamos específicamente de “trastorno depresivo” cuando nos referimos a un conjunto de signos o síntomas que no solamente afectan el estado de ánimo sino además varias áreas de la persona y perduran en el tiempo”, diferencia Silvia Ongini, Psiquiatra Infanto-Juvenil del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
La fecha busca reforzar la importancia de la prevención, el acceso a tratamientos eficaces y la necesidad de derribar prejuicios que todavía funcionan como barrera para pedir ayuda.
La depresión se manifiesta de diversas maneras, pero suele caracterizarse por un estado de ánimo bajo persistente, pérdida de interés o placer en actividades habituales y una disminución de la energía por, al menos, dos semanas.
A esto pueden sumarse alteraciones del sueño y apetito, cansancio, dificultades para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad, baja autoestima y una visión negativa del futuro. En algunos casos, aparecen síntomas físicos sin causa médica clara, como dolores o malestares generales.
La intensidad y la cantidad de estos signos permiten clasificar los episodios depresivos como leves, moderados o graves. En los cuadros más severos, pueden presentarse pensamientos de muerte o ideación suicida, lo que requiere atención inmediata.
En los últimos años, de acuerdo a un informe de Hospital de Clínicas de la UBA, los equipos sanitarios registraron un crecimiento significativo de los problemas de salud mental en edades tempranas. La OMS estima que 1 de cada 7 adolescentes entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno de este tipo, y la depresión figura entre los más frecuentes.
En 2025, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires anunció que hay más de una internación diaria de niños, niñas y adolescentes por riesgo suicida. Por su parte, en la División Pediatría del Hospital de Clínicas se registró un incremento de casi el 30% en las consultas, que se presentan a edades cada vez más tempranas.
De acuerdo a los especialistas del análisis de la universidad, el uso excesivo de dispositivos digitales, la exposición constante a redes sociales, el aislamiento, el bullying, las situaciones de violencia, los duelos y la falta de adultos disponibles emocionalmente son algunos de los factores que contribuyen a este crecimiento de casos.
En niños y niñas, la depresión no siempre se expresa como tristeza. Según la doctora Ongini, “lo más frecuente no es verlos tirados/as en la cama como esperamos en un adulto, o con un desgano absoluto y una falta de motivaciones. Lo más probable es que estén irritables, tengan una baja tolerancia a la frustración y cualquier cosa los/as haga enojar o llorar o estén “con berrinche” (manifestación de un malestar)”.
También pueden aparecer alteraciones del sueño, del apetito (comer mucho, aumentar de peso bruscamente, no tener hambre, hiperselectividad o cambios de conducta), dificultades en el aprendizaje, para jugar o están hiperactivos.
"Es importante tener en cuenta que no todos los chicos que están deprimidos van a estar tristes y puede ser que algunos chicos estén deprimidos y tristes”, agrega la especialista en el comunicado.
En los adolescentes, por su parte, los signos suelen incluir aislamiento, pérdida de interés por actividades que antes disfrutaban, repliegue social y modificaciones en el vínculo con figuras adultas. La apatía, el desánimo constante y la sensación de vacío son señales de alerta.
Ante estas situaciones, el primer paso es no minimizar lo que ocurre y generar un espacio de escucha. Es fundamental consultar con un profesional de la salud, quien podrá evaluar el escenario y derivar, si corresponde, a un psicólogo o psiquiatría.
En Argentina, existen distintos espacios para pedir ayuda de manera gratuita. En la Ciudad de Buenos Aires, hospitales públicos como el Hospital de Clínicas de la UBA (Avenida Córdoba 2351), Laura Bonaparte (Línea 0800-999-0091), el Gutiérrez y el Elizalde cuentan con servicios especializados en salud mental infantil y adolescente.
También funcionan líneas telefónicas confidenciales y de atención permanente, como Salud Mental Responde (0800-333-1665) para la provincia de Buenos Aires y la ciudad porteña, y 0800-999-0091 a nivel nacional.
Para situaciones de urgencia o riesgo suicida, está disponible el 135 o el (011) 5275-1135, con atención las 24 horas los 365 días del año.
Recordá que pedir ayuda salva vidas. La depresión no define a una persona ni es una condición permanente cuando se cuenta con acompañamiento, tratamiento y una red de apoyo que actúe a tiempo.
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