Se comenzaron ayer a discutir los efectos de la nube de polvo que generará la voladura de la ex cárcel de Caseros, prevista para fines de octubre. La nube, también llamada «pluma», es estudiada con modelos matemáticos que « muestran» cómo se puede comportar según distintas variables, entre las que el viento es clave y la lluvia sería «un mitigador natural inmejorable». Aunque para los vecinos los problemas serán menores, 48 o 72 horas antes de la explosión se les pedirá que sellen sus ventanas, para no acumular polvo. La reunión se realizó ayer en el Centro Cultural General San Martín, organizado por la Subsecretaría de Obras y Mantenimiento, y participaron las facultades de Ingeniería y Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.
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