Por lo menos una vez al año, las fechas del calendario coinciden y dejan un viernes 13, considerado el Día de la Mala Suerte. Muchos consideran que esta fecha atrae a eventos desafortunados y grandes desgracias, pero ¿Cuál es su verdadero origen?
Viernes 13.
Por lo menos una vez al año, las fechas del calendario coinciden y dejan un viernes 13, considerado el Día de la Mala Suerte. Muchos consideran que esta fecha atrae a eventos desafortunados y grandes desgracias, pero ¿Cuál es su verdadero origen?
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Si bien aún no se precisó de dónde surgen tales supersticiones, lo que sí se sabe es que tanto el viernes como el número 13 fueron considerados como representaciones de mala suerte a lo largo del tiempo y cultura tras cultura.
Si bien no hay una única historia del comienzo de esta fecha, su asociación con la negatividad y la mala suerte es una combinación de creencias religiosas y culturales.
Según el catolicismo, el viernes es de mala suerte porque fue el día de la semana en que Jesús fue crucificado. Asimismo, en la Última Cena se reunieron 13 personas, es decir, los 12 apóstoles y Jesús.
Por otro lado, escritores y filósofos de los siglos XIV y XV, como Geoffrey Chaucer, describían el viernes como un “día de desgracia” en famosas obras como Los Cuentos de Canterbury, aunque no explicaba el por qué. Años después, Thomas Lawson publicó Friday, the Thirteenth (Viernes 13) en el siglo XX, obra que trata sobre un corredor de bolsa que elige este día para hacer colapsar deliberadamente el mercado de valores.
Y finalmente, en la década de 1980, la popularidad de la franquicia cinematográfica Viernes 13 se sumó al fenómeno cultural alrededor de esta fecha.
Los psicólogos de la Universidad Estatal de Kansas, EEUU, dicen que las supersticiones se tratan de tratar de controlar el propio destino. De hecho, se sabe que las personas acuden a las creencias para tratar de lograr el resultado deseado o para ayudar a aliviar la ansiedad. Un ejemplo de esto son los artistas y atletas que hacen rituales específicos antes de un gran evento. Algo así como una cábala.
Un estudio de 2010 realizado por el psicólogo Stuart Vyse, por su parte, probó a un grupo de personas en diversas tareas de memoria. Los participantes -a quienes se les permitió llevar sus amuletos con ellos- se desempeñaron mejor en las pruebas de memoria que las personas a quienes les quitaron sus amuletos. "Todo tiene que ver con ese refuerzo de confianza de 'bajo costo'", dijo Vyse.
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